Grecia dio ayer la primera gran sorpresa de la Eurocopa al derrotar a Rusia, gracias a un solitario tanto de Karagounis, en el marco del tercer y último partido del Grupo A, obteniendo el pase a cuartos de final como segundos de grupo a la vez que eliminaron al conjunto exsoviético.
El duelo comenzó fuerte, con ambos equipos saliendo de frente en busca de un gol que les acercase a sus objetivos. Apenas habían transcurrido cinco minutos cuando Katsouranis gozó de la primera ocasión para el conjunto heleno, aunque casi de inmediato Arshavin respondió con un peligroso remate.
Poco a poco, los rusos se hicieron con el control del juego, acercándose con peligro a la portería de un Sifakis casi vez más agobiado. Un potente derechazo de Kherzhakov desde la frontal pasó rozando el poste. Luego una internada de Zhirkov por la izquierda desequilibró a la zaga helena, que consiguió evitar el peligro.
Glushakov y Zhirkov gozaron de nuevas oportunidades, pero de tanto perdonar, una contra fugaz llegó a los pies de Karagounis, que batió a Malafeev en el último instante de la primera parte.
Tras el descanso, Rusia se volcó sobre el área rival, dejando espacios atrás para las acometidas griegas capitaneadas por el activo Samaras. Los hombres de Advocaat apretaban, aunque no dieron con la tecla para superar a la eficiente defensa helena, que les obligaba a buscar alternativas desde fuera.
Grecia se defendió con todo, pero cuando salió de la cueva hizo daño. Así, tras avisar en un córner que pasó ante la meta de Malafeev, Tzavelas estrelló un tiro libre contra la madera en lo que pudo ser el 0-2. A pesar las ocasiones de ambos equipos, el marcador no se movió y Varsovia fue testigo del primer ‘milagro’ de la Eurocopa.
