En el plazo de un mes, Luis Alonso ha cambiado el sofocante calor del desierto del Sahara por el frío extremo del Polo Norte. Durante este fin de semana el deportista segoviano se trasladó hasta tierras noruegas, para afrontar desde allí la última etapa de un viaje que le llevará hasta el punto donde convergen todos los meridianos, para disputar allí el segundo de los siete maratones que le llevarán por todos los continentes.
“Era muy de madrugada, cuando me desplazaba hasta el aeropuerto de Barajas para emprender un duro y largo día. El primer vuelo es a las 6:10h de la mañana del domingo, y cuando ponga pie en Svalbard, serán las 23:30 horas si no se ha producido ningún retraso. Serán muchas horas de vuelo y estancia en los aeropuertos de Frankfurt, primer destino, Oslo, segundo destino y llegada a Svalbard. Tiempo en el que me dará tiempo a pensar en todo lo que esta rodeando a este proyecto deportivo solidario del Real Sitio Grand Slam Marathon.
Han sido unos días de mucha actividad, ya que había que preparar todo el equipaje, desde la ropa y zapatillas para la carrera, esto es lo mas importante, hasta algo de comida, para estar allí bien alimentados y, claro está, nuestro famoso cochinillo, que recogía el pasado viernes bien embalado y en perfectas condiciones para que pueda llegar al Polo Norte. Éste será el primero de los cochinillos viajeros que me acompañarán a lo largo de lo que resta del proyecto. Siento un enorme orgullo ser embajador de este preciado manjar, y tengo que agradecer a Procose que haya confiado en mí para poder promocionar el Cochinillo de Segovia.
Ayer, a lo largo del día, terminé de preparar las dos maletas, ya que no estamos hablando de un viaje cualquiera, donde en una maratón con unas zapatillas y una ropa apropiada para correr, se realiza una carrera. Estamos hablando de correr a temperaturas muy gélidas de entre 25º y 35º bajo cero y la equipación tiene que ser muy especia. Toda la ropa, zapatillas incluidas, viajaran conmigo en el equipaje de mano, porque ¿alguien se imagina que no lo llevo conmigo y no llega la maleta? ¡Adiós proyecto!. Así que para que esto no ocurra, llevo lo imprescindible en el equipaje de mano, y luego un bolsón de expedición, de 120 litros de capacidad, en el que llevo el resto del material, cochinillo incluido.
Desde que regresé del Sahara, he tenido unas semanas de duro entrenamiento, de aclimatación, la máxima posible, a lo que me voy a encontrar allí, de atender a la prensa, a la que tengo que agradecer el gran trabajo de difusión que están llevando a cabo de este proyecto, de trabajar, de ir viendo que ropa era la necesaria para la carrera y de ir cerrando las conversaciones que se habían abierto con los colaboradores, para poder sufragar presupuesto que supone, no ya la carrera del Polo Norte, que como todos sabéis es una pasta, 12.000 euros, sino para seguir buscando apoyo para poder acabar este proyecto deportivo solidario en los próximos meses, y tratar de ser el primer atleta que lo consiga en un año. Como veis la actividad en este último mes ha sido intensa.
Cuando estén leyendo estas líneas, yo estaré sobrevolando algún lugar de Europa, con rumbo a Svalbard, y estaré mucho mas relajado que estos días, aunque a la vez nervioso por llegar al lugar de destino y poder ir aclimatándome lo antes posible a lo que nos vamos a encontrar.
No puedo dejar de acordarme en estos momentos tan especiales de mi familia. Ellos son el hombro en el que dejo caer mis lágrimas de emoción, en estos momentos, pero lo han sido cuando los momentos no eran los mejores, como por ejemplo cuando la lesión en el GTP 2010, en esos momentos es donde necesitas un hombro en el que apoyarte, y desahogarte. Sus palabras y ánimos en aquellos momentos fueron la base de que ahora estemos donde estamos, con un proyecto de ámbito internacional en donde por encima de lo deportivo prima la solidaridad. Quiero agradecerles públicamente que me apoyen en mis iniciativas, me ayuden, me cubran en el puesto de trabajo y lo que es mas importante, que están conmigo allá donde yo este. Gracias por ser como sois, me siento orgulloso de tener una familia como la que tengo, donde desde pequeño me inculcaron unos valores, tesón, trabajo, sacrificio, capacidad de sufrimientos… los cuales no sólo son validos en el deporte, sino en la vida real.
Tampoco me puedo olvidar de los colaboradores y patrocinadores. Ellos también valoran mucho el proyecto y confían en mí, lo cual es de agradecer, ya que en los momentos en los que nos encontramos cualquier aportación económica supone un gran esfuerzo. Invito a todo aquel que quiera apoyar un evento de este calado, que lo haga. Por poco que puedan aportar, todo es bien recibido y enormemente agradecido, ya que con varios colaboradores, conseguiremos cubrir el presupuesto y poder realizar el proyecto en un año.
Las próximas líneas serán ya desde tierras noruegas. Un abrazo a todos.
