La auditoría Ernst&Young afirma que el nuevo impuesto a la generación de residuos radioactivos, validado el jueves por el Congreso de los Diputados, obligaría a Nuclenor a pagar 153 millones de euros en los 20 primeros días de 2013, lo que constata el “el impacto tremendamente significativo” que tendría para la central. Esta cantidad, enmarcada en las cuentas de la empresa, haría inviable la planta atómica, según recoge la agencia de noticias ICAL.
El informe, que ha sido remitido por la firma norteamericana al Ministerio de Industria y a los propios gestores de Garoña (Iberdrola y Endesa), certifica lo que Nuclenor viene denunciando en las últimas semanas: el nuevo gravamen a los residuos industriales supondría la quiebra de la instalación.
En estos momentos, la sociedad dispone de un patrimonio neto de 147 millones, según las magnitudes económicas de E&Y. A cierre del tercer trimestre de este año, Nuclenor había cosechado un resultado antes de impuestos de 13,8 millones y un beneficio de 9,6. “El impacto de la medida sería tremendamente significativo para Nuclenor, hasta el punto de que probablemente la colocaría en una situación de patrimonio neto negativo”, advierte la firma. Además, añade que esto dejaría a la gestora de Garoña “en una de las causas de disolución recogidas por el artículo 363 de la Ley de Sociedades”.
