El que fuera último presidente de Caja Segovia, Rafael Encinas, ha decidido desvincularse del proceso de transformación de la entidad de ahorro en fundación al anunciar su renuncia a participar en la comisión gestora encargada de gestionar este proceso, que fue designada por la Junta de Castilla y León. A la renuncia de Encinas se suma la de José María Llorente, que también ha decidido abandonar la comisión, de manera que a día de hoy son diez los integrantes de la misma.
En declaraciones a Radio Segovia, Encinas aseguró que esta decisión ha sido tomada de forma «personal» tras valorar «distintas cuestiones» que eludió pormenorizar, y aseguró que para agilizar el proceso de conversión, la gestora debe estar integrada por un menor número de componentes.
Encinas aseguró que su renuncia fue presentada en el registro de la Delegación Territorial de la Junta en Segovia el pasado viernes, y previamente informó de su decisió a la Federación Empresarial Segoviana (FES), a la que representaba en el Consejo de Administración de Caja Segovia. as mismas.
A su juicio, ahora se debe trabajar «rápido» en el proceso de conversión de la Caja en fundación de carácter especial, por lo que, ha dicho, «aligerar» la cifra de integrantes «no viene mal para realizar el trabajo encomendado». Además, señaló que carece de compromiso político o de otro tipo que le obligue a continuar en el equipo gestor, y expresó su deseo de que la Junta de Castilla y León «culmine este proceso lo antes posible para que no se produzcan situaciones extrañas como hasta ahora. Encinas aseguró que tras su integración en Bankia, Caja Segovia «ha caído en una cascada de problemas», pero que «lo más difícil ya se ha hecho» y que lo fácil ahora es la transformación de la entidad en fundación con el patrimonio con el que ésta cuenta, «perfectamente valorado».
Esta redacción trató en varias ocasiones ponerse en contacto con Rafael Encinas a lo largo del día
de ayer , sin obtener respuesta
positiva.
La comisión, formada por componentes del último Consejo de Administración de Caja Segovia, celebró el pasado 11 de diciembre su primera reunión con la ausencia de cuatro de sus representantes por las «dudas» generadas sobre el proceso de transformación. Tras la misma, Encinas reclamó asesoramiento de la Junta para abordar los cometidos más próximos —redactar los estatutos, elaborar un plan de viabilidad y nombrar a los patronos— y lamentó que el Gobierno regional sólo hubiera enviado una carta a los antiguos consejeros para comunicarles su nombramiento en la gestora.
Éstos, doce en total, fueron designados como consejeros de Caja Segovia el 27 de julio de este año. La entidad quedó extinguida el pasado 27 de noviembre tras disolverse sus órganos de gobierno, aunque no fue hasta el 4 de diciembre cuando el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) publicó la resolución de Presidencia por la que se nombraba al equipo de gestión.
