Tratando de encontrar las palabras justas para definir el encuentro que en la tarde de ayer disputaron Caja Segovia y Triman Navarra, lo único que se pasaba por la cabeza era que ojalá el Pedro Delgado pueda seguir disfrutando de partidos así por muchos años. Porque jugando de esta manera, no siempre el marcador le va a resultar adverso al Caja, y entendiendo el fútbol sala de la manera que lo interpretan tanto Jesús Velasco como Imanol Arregi, lo normal es que los aficionados no abandonen los pabellones, aunque en la jornada de ayer el público segoviano se tomara un descanso, y sólo llenara en la mitad de su aforo el municipal.
Jugaban el cuarto y el quinto de la Liga, y en la cancha ambos conjuntos hicieron justicia a sus posiciones en la cancha. De entrada, ambos técnicos sorprendieron dejando a sus guardametas titulares en el banquillo. Y no se puede decir que se equivocaran, porque tanto Gonzalo como Asier (y más este último que el primero) realizaron grandes intervenciones que impidieron que el marcador registrara guarismos más elevados. Porque ocasiones hubo, y de todos los colores, en ambas porterías.
Pese a que el Caja comenzó mandando con su juego de toque, lógicamente algo impreciso en ocasiones por el largo tiempo sin competir, quien golpeó primero fue el Triman, tras una buena acción de estrategia que culminó Araça con un colocado remate a la escuadra. El gol recalcó aún más la puesta en escena de ambos conjuntos sobre la cancha, con el Caja buscando imponerse con su juego dinámico, y el equipo navarro bien armado atrás, buscando la velocidad en los contragolpes presionando en los momentos precisos, aunque con algo de precipitación, lo que le llevó a cometer faltas con una cierta regularidad.
Lolo, que debutaba con la camiseta del equipo segoviano, comenzó el partido algo nervioso, pero poco a poco se fue entonando, y tras un violento lanzamiento de falta que estrelló en el larguero, lo siguió intentando hasta que consiguió marcar el gol del empate con otro remate lejano “marca de la casa”, que tras tocar en Juanra se metió en la portería de Asier. Bastantes goles le ha marcado al Caja de esta manera el buen jugador cordobés, así que bueno es disfrutarlos ahora.
Pero Lolo (aún) no es Tobe, y el Caja tiene que empezar a saber convivir sin el que era el capitán “in péctore” del equipo. Porque este Caja Segovia tiene tanta calidad como antes, o incluso más, pero ahora le falta lo que algunos llamamos “los intangibles”. Si ayer alguno en la grada no sabía lo que eran esos intangibles, le bastó con ver la demostración de liderazgo y de saber llevar el partido que hizo Javi Eseverri en el Triman. Pues eso mismo (y algo más) es lo que le daba Tobe al Caja. Como para no echarlo en falta.
Con el 1-1, y los árbitros comiéndose con patatas fritas la sexta falta del equipo visitante llevando así al público a despedirles con una sonora pitada, se llegó al descanso, y poco después comenzó una segunda parte en la que tanto segovianos como navarros apostaron por el ataque antes que por atascar el partido en defensa.
En ese tipo de juego el Caja sabe desenvolverse de manera perfecta, y tanto Borja Blanco (al que se le notó cansado) como Víctor comenzaron el asedio a la meta de un Asier que fue agigantando su figura hasta convertirse en el mejor de su equipo. Aunque el portero navarro contó con la inestimable colaboración de los palos, que impidieron que Sergio González, de nuevo el canalizador del juego local, adelantara a los de casa en dos acciones que merecían el premio del gol.
Los minutos fueron pasando con la igualdad en el electrónico, y si en una portería Asier desesperaba a los locales con sus intervenciones, en la otra era Gonzalo quien daba muestras de su calidad repeliendo los lanzamientos de Mimi, Rafa Usín y Araça. El portero del Caja fue valiente en sus salidas, y se mostró muy ágil de reflejos, pero no pudo evitar que, en una acción menos peligrosa de lo que podía parecer, la defensa local no despejó con contundencia un balón que acabó llevándose con más fe Jesulito, quien hizo el 1-2 con su lanzamiento ajustado al palo.
Tres minutos tenía el Caja por delante para tratar de empatar el partido con el portero-jugador, aunque poco antes Asier volvió a lucirse ante un remate de David. El cinco para cuatro del Caja fue quizá el mejor que ha hecho el equipo de Jesús Velasco durante toda la temporada, porque Lolo fue siempre una amenaza con sus remates lejanos, y se crearon claras oportunidades de gol. Pero al final las ocasiones se quedaron en nada, incluido un clarísimo segundo palo de Fabián, y el Caja Segovia perdió un partido que bien pudo haber empatado.
Y, para finalizar, una nota de cara al partido del martes frente a ElPozo. El Caja tiene la oportunidad de jugar en su casa unos cuartos de final a partido único, y por ello la comunión entre grada y afición debe ser total. Los jugadores deben saber implicar a la afición en el partido, y aunque sólo haya media entrada en el pabellón, (lo de ayer el en graderío fue inquietante), todo el mundo del fútbol sala sabe que, cuando el Pedro Delgado aprieta, lo hace de verdad. Aunque ya no esté Tobe.
