Al menos tres personas intervinieron en la muerte, de forma violenta, de Rosa María de Andrés, desaparecida desde el 5 de septiembre y cuyo cadáver fue hallado casi dos meses después, por un pastor, en un paraje del término municipal de Lastras del Pozo.
Aunque el caso sigue abierto, y no se descartan nuevas detenciones a las cinco ya efectuadas por la Guardia Civil, la subdelegada del Gobierno, Pilar Sanz, acompañada por el teniente coronel de la Guardia Civil, Juan Miguel Jiménez, han ofrecido esta mañana nuevos datos sobre el suceso.
La venta del vehículo y diversos efectos de la victima han centrado la investigación de la Guardia Civil, cuyos agentes todavía trabajan en el esclarecimiento de un caso “complejo”. Al parecer, Rosa María de Andrés murió en el garaje de su domicilio, en La Higuera, al poco de su desaparición. De hecho, el teniente coronel Jiménez ha sostenido que “todo apunta a que su desaparición fue consecuencia de su fallecimiento”.
El 8 de septiembre, tres días después de que la finada hablara por primera vez con su padre, los tres detenidos que permanecen en prisión acudieron a un establecimiento de compraventa de Segovia en el que vendieron diversos objetos de la víctima (dos sortijas, dos pulseras, dos cadenas y un colgante), por los que recibieron 375 euros. Días después, el 10 de septiembre, se transfirió el vehículo de Rosa María de Andrés, un Fiat Punto, a uno de los detenidos, que a las pocas jornadas lo vendió.
La constatación de que Rosa María de Andrés necesitaba su vehículo para desplazarse de La Higuera al centro donde realizaba un curso, en El Espinar, o a la casa de sus familiares, en Abades, hizo sospechar a la Guardia Civil de que la desaparecida no estuviera dispuesta a vender su vehículo. El seguimiento de esa pista ofreció numerosos datos a la Guardia Civil. Aunque, a primera vista, el Fiat Punto estaba “limpio”, la utilización de nuevas tecnologías permitió detectar sangre de Rosa María de Andrés tanto en el maletero como en otros puntos de vehículo.
Aunque desde la Guardia Civil se espera que la tramitación del caso, que lleva el Juzgado de Instrucción número 3 de Segovia, permita conocer todos los detalles del suceso, el teniente coronel ha sostenido que, de los cinco detenidos, tres intervinieron de forma directa en el fallecimiento de Rosa María de Andrés y los otros dos participaron después, recibiendo diversos efectos personales de la víctima.
El móvil de la muerte está, todavía, sin aclarar, al igual que la causa directa del fallecimiento. Pero la Guardia Civil si tiene ya claro que Rosa María de Andrés murió de forma violenta en su domicilio y, después, los tres principales implicados en el caso decidieron deshacerse del cuerpo, enterrándolo “de una forma precaria” en un paraje de Lastras del Pozo, lo que facilitó su hallazgo.
El teniente coronel Jiménez ha insistido en que la Guardia Civil está a la espera de recibir nuevos informes periciales que arrojen más luz al caso.