“Tras pasar un dia especial visitando Valparaíso y Viña del Mar, donde disfruté de unas vistas inmejorables del puerto y de la bahía desde la Casa-Museo de Pablo Neruda, de una buena comida en el Restaurante Cinzano, –lo mas típico aquí en Valparaíso–, regresé a Santiago, hice una fiesta de despedida en casa de Rubén Fernández quien, de madrugada, me llevó al aeropuerto de Santiago de Chile.
Hasta aquí todo bien. Tomamos un café, me despido y a pasar controles. Embarco rumbo a Buenos Aires y, una vez aterrizo, me indicaron mal los responsables del aeropuerto y, cual es mi sorpresa, que me veo pasando el control de inmigración y aduanas cuando yo tenía que ser pasajero en tránsito.
Así que se lo explico a los de inmigración, diciéndoles que ha habido una confusión y que yo no debería de estar ahí, pero ya no hay vuelta atrás y tengo que pasar todos los controles, salir de la terminal de llegadas, buscar la de salidas y volver a pasar todo el trámite de controles para ir a buscar la puerta de embarque y poder coger el vuelo que me tiene que llevar a casa.
Menos mal que el tiempo en tránsito entre un vuelo y otro siempre lo cojo como mínimo con dos horas, ya que de lo contrario hubiera perdido el vuelo y tendría que haber buscado otro de regreso y pagarlo.
Así que me voy de Chile con un pero: No haber podido degustar nuestro manjar gastronómico por excelencia, el cochinillo, con estas gentes.
Como veis, desde que se eligió esta carrera hablábamos de que seria toda una aventura, y hasta el final lo esta siendo.
Esperemos que mientras espero y escribo estas líneas no haya ninguna sorpresa mas, el vuelo salga en hora –que al parecer sera así pues esta ya confirmada la puerta y veo el avión–, y llegue ya a casa a la hora prevista, donde la familia y los amigos seguro que van a recibirme. Y es que no sabéis la ilusión y la emoción que es llegar y encontrarte con gente a la cual quieres y aprecias.
Esto es lo que ha resultado de la sexta etapa del Real Sitio Grand Slam Marathon. Proyecto deportivo/solidario al que ya solo restan dos etapas para que concluya, Antártida y Oceanía.
Si en el mes de febrero, que fue cuando comenzó el proyecto, me dicen que los resultados solidarios iban a tener tanto éxito, al igual que los deportivos, no nos lo hubiéramos creído.
Próximamente se presentaran las tres causas solidarias que nos quedan, ya que esta ultima carrera tiene también acción benéfica, pero sera posterior a la carrera, pues como surgió todo tan rápido no dio tiempo a ejecutarla.
Agradezco la hospitalidad de la gente con la que he estado –me han tratado genial– a Rubén Fernández, granjeño afincado en Santiago de Chile, por el tiempo que ha dedicado a enseñarme la ciudad y sus alrededores; y a los organizadores, por lo bien que se han portado desde que contacté con ellos desde España.
Y como siempre, a la familia, entrenador y patrocinadores y colaboradores, ya que seria difícil poder realizar un proyecto de esta envergadura sin su ayuda.
Saludos desde Buenos Aires”.