Tras un bonito y agradable día –excepto por el temblor durante la noche– tocaba despedirse de la gente, hacer maletas y disfrutar de una jornada en el Océano Pacífico visitando las localidades de Valparaíso y Viña del Mar. Todo esto antes de partir hacia el aeropuerto, donde de madrugada y vía Buenos Aires regresaré a La Granja, desde donde partí hace ya una semana.
Echo de menos sus majestuosos Montes y Pinares de Valsaín, así como a la familia y amigos, porque aunque aquí me están tratando como si estuviera en casa, no es igual.
Tras un breve rodaje por el cerro de San Cristóbal, que ha sido el lugar por donde he estado realizando unos suaves entrenamientos, desayuné y me puse a preparar las maletas antes de que me recogieran. Sobre las 11:00h de la mañana partimos hacia el Océano Pacífico. Con esta visita y las posteriores a la Antártida y a Nueva Zelanda, además de haber estado en todos los continentes habré estado en los cinco Océanos.
Llegamos a Valparaíso, ciudad y comuna chilena ubicada en el litoral central del territorio continental del país. Es la capital de la región y de la provincia homónimas y junto con otros núcleos urbanos vecinos (como Viña del Mar, Concón, Quilpué y Villa Alemana) la ciudad forma parte de la conurbación del Gran Valparaíso. En el año 2002, la comuna de Valparaíso contaba con 270.242 habitantes, lo que la convertía en la más poblada de la región después de Viña del Mar.
La ciudad es la sede del Congreso Nacional, la Comandancia en Jefe de la Armada de Chile y de otros servicios públicos e instituciones del Estado, como el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, la Subsecretaría de Pesca, el Servicio Nacional de Aduanas y el Servicio Nacional de Pesca.
Valparaíso se presenta en forma de un gran anfiteatro natural. Tras la independencia del país, y con la apertura al libre comercio, Valparaíso se convirtió en un puerto estratégico para las rutas navieras que cruzaban desde el Atlántico al Pacífico por el estrecho de Magallanes. Para mediados del siglo XIX, Valparaíso se había transformado en el principal centro comercial y financiero de Chile, con la fundación de varios bancos y la primera bolsa de valores del país.
Valparaíso esta rodeado de muchos cerros, en algunos de los cuales he tenido el gusto de estar. No hay unanimidad en cuanto al número, pero existe un listado de 42 cerros, donde destacan las construcciones coloniales ubicadas en el Barrio Barón, el sector Bellavista, el Casco Patrimonial y Playa Ancha.
Los paseos y miradores forman parte de este conjunto de puntos turísticos de la ciudad; estos paseos toman mayor importancia durante las festividades de Año Nuevo. Los cerros Alegre y Concepción destacan sobre los demás por ser la primera urbanización colonial entre los cerros; casonas antiguas, iglesias de diferentes congregaciones, paseos y ascensores son el conjunto de maravillas que forman parte de este sector, nombrado Patrimonio de la Humanidad el año 2003.
Hay una cosa que me ha llamado mucho la atención: los ascensores. Debido a lo empinados que son los cerros, muchos de los aledaños de la ciudad son inaccesibles por los medios de transporte colectivo. Es por ello que los ascensores cumplen la función de comunicar a la parte alta de la ciudad con el plano, además de ser fuertes referentes turísticos. Valparaíso cuenta en la actualidad con 15 ascensores declarados Monumentos Históricos por el Consejo de Monumentos Nacionales.
Lo cierto es que me ha gustado mucho la visita a Valparaíso. He disfrutado de un gran día en compañía de Rubén Fernández, que estos días ha estado conmigo haciendo de guía para que pudiese conocer partes de la ciudad. ¡Pero ya tengo ganas de llegar a La Granja!
Durante esta visita también tuve tiempo para almorzar y darme un bañito en la playa. Aquí está el agua muy fría todavía, pues se está terminando el invierno. Finalmente regresé a Santiago de Chile, donde tras cenar algo, llegó el momento de la despedida.
Me llevo un grato recuerdo de la ciudad, de sus gentes, de la carrera, de los organizadores y amigos de estos. Se han portado genial conmigo durante esta semana. En realidad la despedida es un ‘hasta pronto’, porque a consecuencia de la carrera de la Antártida tendré que regresar en el próximo mes de noviembre.
Así que, como de bien nacidos es ser agradecidos, habrá que rendir visita a estas gentes que tan bien se han portado conmigo. Muchísimas gracias por todo.
La jornada se alargará hasta la madrugada, porque ,como os decía, el vuelo sale de madrugada y tras hacer escala en Buenos Aires llegaré a Barajas sobre las 5:45 horas del viernes. Será una maratoniana jornada en la cual trataré de pasarlo lo mejor posible. La próxima vez que os cuente algo ya será desde La Granja. Saludos desde Valparaíso”.
