El granjeño continúa disfrutando de su estancia en Sudamérica. Tras varios días de relax, el corredor tuvo un pequeño sobresalto en mitad de la noche. Un temblor de tierra, sin consecuencias importantes, dio al atleta el susto de la jornada. Con todo, Alonso aprovecha estos días no solo para descansar, sino para empezar a preparar su próximo reto en La Antártida.
“Tras pasar una jornada agradable y después de una buena cena en la que degustamos diferentes tipos de cortes de carne, había que descansar, pues en el día de ayer tocó una jornada de visitas a diferentes lugares de la ciudad. Había quedado con un grupo de gente que entrena habitualmente en el Parque del Bicentenario para dialogar con ellos y realizar un entreno.
Con ese planteamiento me acosté para descansar de un bonito día, en el que disfruté de varias zonas de la ciudad y de la compañía de buena gente que me está haciendo sentir a gusto en estos días que estoy disfrutando en Chile.
En la mitad de la noche, ¡sorpresa! Bueno, más que sorpresa, susto. Temblor de 4,8 en la escala Richter. A mi llegada a la ciudad ya me habían comentado la posibilidad de que pudiera darse algún movimiento sísmico, dado que Chile es una zona en la que se dan varios al año. Según me comentaron, en el año 2010 se dio uno muy fuerte en la zona donde transcurrió la carrera K-42. Todavía se notaban las secuelas en algunas casas, y otras estaban aún por reconstruir.
Pero vayamos a lo sucedido. Tras llegar al hotel, revisé las redes sociales y el correo y me dispuse a descansar. En la mitad de la noche de pronto me desperté porque se estaba moviendo la cama, y a los pocos segundos me di cuenta de lo que estaba pasando.
Como ya me habían advertido que podría pasar, tampoco me alarmé mucho, pues la cosa duró poco y solo se movieron las cosas y alguna cayó al suelo.
Tras comprobar que no era más que un susto, media vuelta y a dormir. Por suerte no hubo réplicas y pude conciliar el sueño. Cuando me levanté puse la tele mientras desayunaba, pues se estaba hablando del seísmo
Pero el día seguía y había que continuar con lo previsto, así que, tras dar una vuelta por el centro de la ciudad, tocaba almorzar. En esta ocasión habíamos quedado con otro granjeño que lleva aquí unos meses, Mariano Monedero, y junto con Rubén Fernández fuimos a degustar algunas viandas del lugar y a charlar en lo que duraba el almuerzo.
Por la tarde tocó realizar el entrenamiento, y es que con lo que me queda por delante hay que ir entrenado poco a poco para poder llegar a la carrera de la Antártida en el mejor estado de forma posible, por lo que no viene mal trabajar algo por aquí. Así que me presenté en el Parque del Bicentenario (que estaba siendo engalanado, pues aquí serán fiestas en los días 15, 16 y 17), y esperé al grupo con el que había quedado.No me cansaré de decir lo bien que se están portando conmigo desde el día que llegué. Me trasladan de un sitio a otro, están pendientes de si necesito algo…
El Parque del Bicentenario está muy bien acondicionado para entrenar, pasar un rato con la familia, pasear e incluso hacer ‘picnic’. También tiene algunos pequeños lagos artificiales en los que se realizan competiciones de veleros chicos, es decir pequeños.
Una vez llegaron los compañeros de entrenamiento, y al estarse realizando trabajos para las fiesta en este parque, fuimos al Parque Mahuida, donde tras un rodaje suave para calentar (y nunca mejor dicho, porque en los dos últimos días sí que se ha notado que aquí es invierno), realizamos un entrenamiento en una zona en la que se concentra una gran actividad deportiva, pues son numerosos los senderos existentes. Además se caracteriza por ser centro de entretenimiento familiar, pues se pueden desarrollar diferentes actividades sociales y culturales, ademas de las deportivas.
Tras realizar el entrenamiento y disfrutar de la compañía de este grupo de atletas, volví al hotel para ducharme, cenar y descansar. Para hoy nos espera una jornada bonita, pero dura, ya que de madrugada, y a la vuelta de Valparaíso, ciudad que visitaré, tocará regresar a España.”
