“A las 8:30 horas se dio la salida de la K-42 Chile, carrera que tuve que elegir in extremis para completar el continente de América del Sur. Los 250 corredores inscritos teníamos por delante una maratón bastante dura, ya que el trayecto desde la salida hasta el punto de retorno era en continua subida, algo más liviana al inicio, para luego regresar por el mismo sitio.
En el preciso instante del pistoletazo de salida ya no me acordé ni de las fiestas de San Luis ni en el montón de horas que estuve trabajando. Tampoco pensé si mis piernas estaban o no a la altura que se merecía esta carrera…. Lo único que se me pasaba por la mente era terminar esta sexta etapa del proyecto y, una vez finalizada, pensar en las dos siguientes, Antártida y Oceanía.
Desde el inicio de la carrera, y dado que los cuatro primeros kilómetros eran ‘planos’, se puso un ritmo frenético, y me di cuenta de que así no podía ir, por lo que traté de ir a un ritmo un poco más bajo y adecuado a mi estado de forma. Me mantuve entre las posiciones cuarta y quinta durante prácticamente todo el ascenso.
Era consciente de que la carrera no había hecho más que comenzar y que los esfuerzos iniciales se podrían acabar pagando. Poco a poco fui llegando a las zonas más técnicas, donde decidí incrementar un poco el ritmo e ir reduciendo distancias con los atletas que me precedían. Así, llegado el km 15 de carrera y una vez pasado un tramo muy difícil, conseguí dar caza al atleta que en ese momento ocupa la tercera posición.
Sabía que por delante llevaba a los dos primeros, y que el segundo no iba lejos. También sabía que, salvo desfallecimiento, era imposible recortar distancias con el primer clasificado. Poco antes de llegar al punto de retorno de la carrera me crucé con el que iba segundo y vi que la diferencia era pequeña, por lo que intenté, ya de regreso, ir a por él y tratar de conseguir una meritoria segunda posición, algo inimaginable cuando partí de España.
Sorpresa la mía cuando de vuelta al km 27 me comentaron que me aventajaba el segundo en cinco minutos. Pensé: ‘Puf, vaya inicio de retorno que ha realizado este tío. ¡En 5 kilómetros se me ha escapado!’. Continué el descenso, no sin antes avituallarme bien, y me fui cruzando con atletas que todavía subían. Uno de ellos me comentó que estaba a tres minutos del segundo, y aproximadamente estaba en el km 29, lo que significaba que le había reducido dos minutos en dos kilómetros.
Fruto del calor y del terreno, los pies, por primera vez esta temporada, me jugaron una mala pasada. Sufrí dos grandes ampollas en ambos talones debido al esfuerzo realizado, lo cual me fue complicando el resto del descenso, pero una vez que vi la posibilidad de ser segundo traté de olvidarme del dolor y continuar con paso firme hasta dar caza al atleta. Esto sucedió a falta de 10 kilómetros para meta y fue en un tramo en ligero ascenso. Poco a poco me alejé y conseguí un margen aceptable en pocos metros, lo que me motivó a continuar.
Los últimos cuatro kilómetros eran prácticamente llanos hasta llegar a la meta y fueron ya puro trámite, debido a que había conseguido una amplia diferencia en los kilómetros anteriores.
Entré en meta en segunda posición con la piel de gallina y pensando en la carrera que había realizado, en la que, como ya había adelantado, había que correr con más cabeza que piernas.
Pregunté por el primer atleta clasificado, Crístofer Clemente, español procedente de La Gomera y principal favorito, y me comentaron que estaba siendo atendido por los servicios médicos tras sufrir una leve deshidratación, por la que tuvieron que ponerle suero. Pasé por las dependencias médicas, me interesé por su estado de salud y le felicité por la carrera que había hecho.
En lo que respecta al recorrido, es un bonito entorno que te lleva desde la Laguna de Aculeo a Los Altos de Cantillana, por senderos entre vegetación, la cual va cambiando en la medida que se va ascendiendo hasta que desaparece y predominan las rocas en las alturas.
A la hora de la entrega de premios me llevé una sorpresa, porque esperando que me llamaran para la segunda posición, me llamaron en primer lugar, pues había categorías y había ganado la de 35-39. Posteriormente se hizo entrega de la general en la que, como ya os he contado, finalicé segundo.
Nos faltó el acto final de todas las etapas: la degustación del Cochinillo Viajero. Pero ya sabíamos que en alguna etapa podría suceder que nos fuera requisado, y tocó en ésta. Hubiera sido un buen colofón a un gran día.
El resultado de esta sexta etapa del proyecto ‘Real Sitio Grand Slam Marathon’ es más que satisfactorio e inesperado, ya que las condiciones no eran las más adecuadas para afrontar una carrera de estas características. Así que, después de unas fiestas de San Luis en las que el tiempo acompañó y la gente disfrutó (algunos mas que otros), llegué y acabé segundo en una carrera. ¡Pues que venga San Luis una semana antes de cada prueba!
Quiero agradecer a todos y cada uno de los colaboradores que están detrás de este proyecto, a Víctor López por su dedicación y planificación de esta, larga y dura, temporada, y a mis familiares, los grandes artífices de que este proyecto se esté llevando a cabo.
