Atajar el imparable ascenso del precio de los combustibles es una prioridad para el Gobierno en un momento económico tan delicado para el país y para el bolsillo de las familias, por eso el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, anunció ayer que esta misma semana convocará a los máximos responsables de la industria petrolera para expresarles la preocupación del Ejecutivo por el incremento del precio de los carburantes.
Soria insistió ayer en que lo que se paga por estos productos es absolutamente «desproporcionado» después de las subidas registradas en las últimas semanas por los carburantes y advirtió de que el sector petrolero «no puede quedar al margen» de los sacrificios que se están emprendiendo en el país.
El ministro aprovechará además la reunión para solicitar «colaboración» a los operadores del sector. «En un momento en el que todos los sectores de la sociedad están haciendo sacrificios, no puede haber una parte de la sociedad al margen de la austeridad y que, lejos de estar ajustando, estén subiendo precios», señaló.
Asimismo, el titular de la cartera de Industria aseguró que el Gobierno está «muy preocupado» por la situación del sector, dado que «no puede admitir, como ocurrió en agosto, que cinco décimas del Índice de Precios al Consumo (IPC) se atribuyeran al precio» de la gasolina y el gasóleo.
Soria recordó, además, que el Ejecutivo está plenamente concienciado con esta escalada de precios y que estudia «medidas selectivas» para reducir el margen comercial de los operadores con el objetivo de que su implantación no pueda trasladarse «en ningún caso» al consumidor final. Italia, señaló, ya impuso en 2008 un tributo de estas características.
Otra de las muchas medidas que baraja en la actualidad el Ejecutivo consiste en ofrecer de forma «clara» a los automovilistas antes de la llegada a una estación de servicio información acerca de los precios que manejan las gasolineras más cercanas «para que puedan elegir entre repostar en esa o en la siguiente», apostilló.
