Luis Alonso está cerca de concluir el proyecto Real Sitio Grand Slam Maratón, que le ha llevado a recorrer el mundo disputando carreras en los siete continentes, además del Polo Norte. El segoviano de La Granja tiene tanto que contar, que las palabras salen de su boca de la misma manera que lo hace él mismo cuando dan la salida a una de las pruebas en las que participa: A toda velocidad.
El Real Sitio Grand Slam Maratón se encuentra prácticamente terminado. ¿Qué sensaciones le deja?
La primera, la de echar el resto en un proyecto que se encuentra en su recta final. Va a hacer un año que corrí en Nepal, donde se fraguó esta idea. Parecía una utopía completar este proyecto que implicaba recorrer todo el mundo, y completar más de 170.000 kilómetros en avión, ir al Polo Norte, después a la Antártida… pero era muy ilusionante. Me considero un privilegiado por poder hacer los viajes que a todo el mundo le gustaría realizar. Es cierto que en esta carrera en la Antártida vamos a quedarnos un poco lejos del Polo Sur, a 800 kilómetros, pero lo cierto es que correré en ese continente, y que mañana (por hoy) cojo el avión. En enero partiré hacia Nueva Zelanda, con lo que en menos de un año habremos conseguido finalizar este proyecto haciendo lo que más me gusta, que es viajar, y correr.
¿En el mes de febrero del presente año ya se imaginaba que este proyecto podía tener la repercusión que está teniendo?
Sí, y por eso le añadimos la “solapa” de la solidaridad dentro de este proyecto deportivo, porque eso es lo que es, que sólo han conseguido 60 personas en todo el mundo, entre ellos tres españoles. Incluyendo el apartado solidario traté de darle un mayor impulso a este reto. A raíz de la carrera del Sáhara, y de la repercusión que tuvo el cuarto puesto que conseguí, pensé que si lograba tocar el podio en la carrera del Polo Norte, esto podía ser brutal, como así ha sucedido, ya que este Real Sitio Grand Slam Maratón ha sido noticia en los medios de comunicación nacionales, además de los locales. Es gracias a los medios de comunicación por lo que este proyecto se conoce.
El reto al principio era terminar todas las pruebas, pero ¿cuándo cambia esa intención y comienza a pensar en acabar entre los diez primeros todos los maratones?
Sabíamos que podíamos estar en puestos cabeceros si nos respetaban las lesiones, aunque no que se pudiera subir tan arriba en las clasificaciones. Hay que darse cuenta que hablamos de maratones muy extremos, como el del Sáhara, a 35 grados, o el del Polo Norte al mes siguiente, con 35 grados, pero bajo cero. Y no sabes cómo se va a aclimatar el cuerpo. Pero es que yo no sé correr de otra manera, y cuando salgo voy a dar el máximo. ¿Que eso me llega para ser el trigésimo? Pues así será y me iré contento a casa. ¿Que me alcanza para subir al podio? Pues igual de contento, porque sé que en ambos casos lo he dado todo.
A raíz del cuarto puesto en la primera carrera, sí pensé en poder ganar alguna maratón. En el Polo Norte fui muy precavido, aunque pienso que si no lo hubiera sido posiblemente no hubiera terminado la carrera, por lo que sólo pude terminar contento. Pero en la Muralla China mi preparación fue muy buena, y durante la carrera me di cuenta de que tantos entrenamientos subiendo y bajando escaleras habían dado sus frutos, porque me vi sólo en cabeza con 35 kilómetros por delante. Me la jugué a continuar en solitario, y pude disfrutar de una victoria en un marco increíble.
Hablando de preparación, es de suponer que ésta ha de ser muy específica para poder disputar en las mejores condiciones pruebas tan distintas.
Víctor López es el que planifica todos los entrenamientos de este proyecto, y recuerdo que al principio me preguntó si me veía capaz de hacerlo, porque no es nada fácil salir a competir en tantos maratones tan distintos y tan extremos. No hay que olvidar que dos de esos maratones son bastante más largos, ya que el Trail de Peñalara es de 80 kilómetros, y la Ultramaratón de Los Cañones es de 63. Si soy sincero, estamos un poco sorprendidos con el rendimiento, porque veníamos de una lesión grave, y sin embargo Víctor ha ido planificando todo con mucha precisión, y yo he ido acatando sus decisiones, por lo que por supuesto le otorgo mucha parte del mérito de que este proyecto esté resultando tan bien.
¿Alguna vez se ha planteado correr una maratón normal por carretera?
No. Y es como si me diera alergia el asfalto. Algunas veces sí usamos alguna carretera para entrenar, pero no me gusta, porque es muy lesivo. Es más, creo que si todos estos maratones que ya he disputado se hubieran celebrado sobre asfalto, habría sido imposible terminar este proyecto en un año, porque habría caído lesionado.
Este proyecto tenía un presupuesto de 30.000 euros. ¿Está cubierto?
A día de hoy, la totalidad del dinero, salvo el que me han adelantado dos patrocinadores, lo he puesto yo. El presupuesto se va a pasar de los 30.000 euros porque aún queda un viaje por hacer, pero espero que los contactos que estoy llevando con instituciones y empresas privadas fructifiquen, y pueda recuperar algo de lo invertido. Hemos elegido un momento económico que posiblemente no era el idóneo por la crisis, pero deportivamente sí era el mejor para mí, porque me encontraba en un punto ideal en mi carrera. Así que sólo puedo agradecer el apoyo de los que confían en mí, y continuar hacia delante.
Y si además los proyectos solidarios funcionan…
Eso me llena muchísimo, y estamos dando una aportación que a las asociaciones y colectivos a los que ayudamos les está viniendo muy bien. En el Sáhara hemos contribuido a paliar un poco el déficit de medicinas que tenían, y en México dimos 2.900 dólares para poder dar de comer a más de 900 familias rarámuri. Queremos dar un último empujón al sorteo de los huaraches de los rarámuri, en el que llevamos recaudados cerca de 700 euros a pesar de la crisis. De hecho, ellos aprovechan toda la información que está saliendo en España para concienciar a la gente de que si fuera de allí les están ayudando, dentro no pueden ser menos.
El agradecimiento de los colectivos a los que ayudamos es extraordinario, pero no quiero que me agradezcan nada. Es lo que hay que hacer.
¿Cuál ha sido el maratón más duro de este proyecto?
El más duro, pero no de este proyecto, sino de toda mi vida, ha sido el del Polo Norte. En éste del Polo Sur correré posiblemente a 20 grados bajo cero, mientras que en del Polo Norte lo hice a 35 bajo cero.