La selección española masculina de balonmano comenzó ayer con buen pie su andadura en los Juegos tras imponerse por 26-21 a Serbia, actual subcampeona de Europa, en un estreno complicado y marcado por la reacción de los de Valero Rivera en una magnífica segunda mitad.
El bloque nacional, actual bronce olímpico y mundial, ofreció una gran versión en la segunda mitad, totalmente opuesta a la de la primera, y ahogaron a los balcánicos, capaces únicamente de hacer siete tantos en los segundos 30 minutos, después de haber dominado con claridad el primer acto.
El combinado nacional, enredado en el 6-0 de los de Veselin Vukovic, tuvo el partido muy cuesta arriba, y se fue al descanso con un peligroso 10-14, con malas sensaciones en el aspecto ofensivo.
Inesperado cambio
Y es que las cosas no comenzaron nada bien con la lesión de Arpad Sterbik, que provocó la salida sin apenas calentar del capitán José Javier Hombrados. Con la defensa sin funcionar a su nivel, Serbia pudo controlar perfectamente a los de Valero Rivera, que cometían muchos errores en sus ataques estáticos. El bloque no podía mostrar su mejor arma, el contragolpe, y en posicional Stanic se agigantaba y el 6-0 balcánico era un ‘muro’ ante el que se estrellaban las jugadas de ataque. Con los de Belgrado ejerciendo el papel de su rival, corriendo y encontrando muchos huecos en la defensa, el partido se empezó a romper a favor de los actuales subcampeones de Europa, que dejaron a su rival casi ocho minutos sin marcar. Así se llegó al descanso con un complicado 10-14, pero Rivera debió aleccionar con fuerza a los suyos, que salieron con otra mentalidad: recuperando el contragolpe.
Unos nuevos errores en ataque, permitieron a Serbia, viviendo del acierto de su ‘cañonero’ Momir Ilic (siete goles), seguir mandando (18-20). Pero ahí surgió la mejor versión del actual bronce olímpico y mundial. De la mano de unos sensacionales Víctor Tomás y Jorge Maqueda, España dio la vuelta al marcador.
