Lucha contra uno de los cánceres más mortíferos que afectan al ser humano. Un grupo de investigadores del Institut de Recerca Biomédica (IRB) de Barcelona ha descubierto el mecanismo necesario que desencadena la metástasis del cáncer de colon en su expansión al hígado, en un estudio pionero que abre la puerta a la creación de pruebas diagnósticas en un horizonte mínimo de cinco años para predecir la diseminación del tumor a órganos vitales y más adelante bloquear este proceso.
Así lo explicaron el pasado lunes los principales científicos del trabajo, Eduard Batlle y Elena Sancho, quienes significaron que se trata de la primera vez que un artículo médico señala la «función fundamental» de las células sanas del entorno para la diseminación del tumor.
Batlle reseñó que «para que estas células tumorales puedan hacer metástasis necesitan comunicarse con unidades cercanas vivas, a las que corrompen para que les ayuden a sobrevivir en esta fase inicial de la enfermedad».
A la luz del estudio, que publica la revista especializada Cancer cell, la molécula TGF-beta es instruida y «encargada de apestar» el tejido sano en entre el 85 y el 90 por ciento de los 345 casos estudiados.
Existe, por tanto, un porcentaje de entre el 10 y el 15 por ciento de los supuestos en que las células tumorales son incapaces de contaminar a las benignas y, en consecuencia, estos pacientes no sufrirán metástasis ni recaídas en el futuro, lo que evitaría tratamientos más agresivos. Además, los científicos han comprobado que la producción de cierto elemento por parte de las unidades del entorno del cáncer confiere a las células la capacidad de sobrevivir en el nuevo órgano vital colonizado por los organismos malignos.
El trabajo sienta las bases de las «herramientas que se pueden utilizar para predecir el bajo o alto riesgo de metástasis» del tumor de colon en el hígado, órgano principal de expansión, señaló Sancho.
La investigadora añadió que pasados cinco años, los investigadores podrían sacar un test para predecir las recaídas y adaptar terapias, y es que después de meses e incluso años, el 40 por ciento de estos pacientes sufren nuevos tumores, que suelen presentarse en forma de metástasis.
El artículo realizado por los investigadores del IRB presenta un cambio de procedimiento. Según destacó Batlle, para saber si un paciente de cáncer de colon tendría metástasis se investigaba hasta ahora las células tumorales, y a la luz de este trabajo, que bien podría ser útil para otros tumores, también se deberá examinar el entorno sano. «A partir de este estudio, deberemos examinar la tierra más que la semilla. Podemos predecir si una planta crecerá mirando si el terreno, el sustrato está fertilizado», indicó para ejemplificar que el TGF-beta sería el fertilizante que favorecería la modificación del suelo donde esta semilla cancerígena podrá crecer.
