El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, explicó ayer en una entrevista radiofónica que la normativa en lo relativo a las descargas ilegales en Internet actúa contra el usuario de la sociedad de la información que toma sin permiso la propiedad intelectual que no le corresponde, actuando contra los que hacen el expolio «pero no contra los que lo utilizan».
En ese sentido, aseguró que esta regulación sitúa a España «en el terreno de los países con una institucionalidad seria que hacen respetar la propiedad intelectual y la propiedad material», algo lógico, ya que «un país que aspira a ser un referente en la cultura global no puede permitirse desconocer los derechos de los cánones culturales».
Asimismo, el político añadió que la reforma educativa ocupa un lugar «primordial» para el Ejecutivo y solicitó un «gran acuerdo nacional». Además, hizo hincapie en que, de las tres responsabilidades de su departamento, la educación es «sin duda, la más decisiva».
Wert indicó que el sistema educativo no es algo que permita medidas «de choque», como las que se aprobaron en el último Consejo de Ministros, pero sí es una «realidad sobre la que se puede actuar decidida y decisivamente en los próximos meses. Ese es el propósito», apostilló.
Si bien reconoció que la «gran mayoría» de las competencias en educación está transferida a las comunidades autónomas, también subrayó que su ministerio tiene la «responsabilidad» de establecer las bases, los mínimos comunes de un sistema educativo que tienen que aplicarse en toda España. «Es más una cuestión de estrategia y de ideas que de dinero y recursos», aseveró.
Acerca de los resultados de España en los informes internacionales, en los que no queda en una buena posición, Wert insistió en que «toda la sociedad es partícipe de ese fracaso y a todos incumbe superarlo» porque «no puede ser achacable a una sola persona o a una sola idea».
Así, argumentó que, desde el momento en que se establezca un diagnóstico de fallos importantes en los resultados del sistema de enseñanza, la «obligación» de la comunidad educativa es mirar «más hacia adelante y menos atrás» y tratar de llegar a un «gran acuerdo nacional» para sacar a la educación de los resultados en los que se encuentra. No obstante, aclaró que este compromiso será «con la sociedad, desde una perspectiva amplia» y no un pacto «de Estado».
El nuevo ministro criticó también «la pérdida de la cultura del esfuerzo» en el ámbito escolar, que, según advirtió, ha llevado a una «cultura de la mediocridad o de castigo de la excelencia». Por ello, destacó la necesidad de revisar este problema con «cierto ritmo y velocidad».
