“Gracias por todo lo que nos habéis enseñado en estos cien años de vida”. Con esa frase quiso resumir el alcalde del Real Sitio, José Luis Vázquez, el pensamiento de todos los asistentes al multitudinario homenaje que la residencia ‘Madrid’ ofreció a sus tres mujeres centenarias: Julia Zabala, Áurea Ramos y Victoria Gómez.
Para los cerca de 75 residentes, ayer era un día de fiesta. “Nos pareció una buena idea organizar un acto de este tipo pues pensábamos que ayudaría a crear un ambiente alegre entre todos”, explicaba ayer Virginia Juárez, enfermera de la residencia. Así fue. No faltó de nada. Los familiares más cercanos a las tres centenarias no quisieron perderse el acto. Hubo múltiples muestras de cariño hacia ellas, de los residentes y también del párroco de La Granja, Pedro Prieto. Pastas, tartas, música… y una gran pancarta, en la que se leía “Por todos los años vividos”.
“En mi vida me hubiera imaginado llegar a los cien años, y menos que me prepararan algo así”, decía, algo sorprendida, Áurea Ramos, una abulense de Candeleda que, después de servir a una familia pudiente durante muchos años por diversas ciudades españolas, acabó casándose en Segovia, donde con su marido contó con un pequeño negocio relacionado con el calzado, en la Calle Real. “Estoy encantada aquí, en la residencia”, decía una y otra vez, respondiendo a quien la preguntaba que se encontraba “bien” de salud.
A su lado, Victoria Gómez. Natural de Medina del Campo, llegó a Segovia con su marido, ferroviario, cuando a él le dieron este destino. Tiene once hijos, “todos vivos”. “Está mal del oído, pero por lo demás se encuentra como una rosa”, señalaba uno de sus vástagos. A ella se la veía feliz con un ramo de flores en sus manos.
La mayor de las centenarias de la residencia ‘Madrid’ es Julia Zabala. En febrero soplará 103 velas. Como sus compañeras Áurea y Vitoria, no es segoviana de cuna, sino que arribó a esta tierra de la mano de su marido. Julia casó con un militar al que el Ejército destinó a Segovia. Y aquí sigue. “Ha sido una extraordinaria cocinera y una mujer con un sentido del humor increíble”, dicen sus más allegados.
El trío de centenarias no olvidará el día de ayer. Y lo recordará con los sones de la rondalla de Valsaín, que se encargó de amenizar la gran fiesta de cumpleaños.
