La crisis ha afectado a muchos sectores relacionados con el turismo en los últimos tiempos, y Segovia no es una excepción. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en los últimos tres años el número de personas que visitan nuestra ciudad ha caído en torno al 8,3%.
Uno de los negocios que no se libran de salir perjudicados por esta cifra es el de las tiendas de souvenirs. Ni siquiera el verano estaba haciendo remontar sus números, según varios empresarios locales, hasta que llegó un repunte en sus ingresos “como caído del cielo”.
Y es que las tiendas de recuerdos han sido una de las grandes beneficiarias de la recepción de en torno a 9.000 peregrinos en Segovia con motivo de la reciente Jornada Mundial de la Juventud. El jueves 18 y el viernes 19 de agosto fueron los días más de más movimiento en este sentido, según pudieron observar los propietarios de tiendas de recuerdos.
En Recuerdos Yuste afirman que agosto es habitualmente un meses más fuertes, pero que este año estaba siendo como mucho “tibio” hasta que llegó la segunda quincena y comenzó la llegada masiva de peregrinos.
“Cada país tiene sus preferencias en cuanto a artículos. También en cuanto a equipos de fútbol a la hora de comprar bufandas o camisetas; los estadounidenses y suramericanos simpatizan más con el Real Madrid y los turistas procedentes del norte de Europa, como por ejemplo los franceses o los alemanes, con el Barça”, explican el propietario de uno de estos establecimientos junto a la iglesia de San Martín. Según él, italianos, brasileños y estadounidenses son algunas de las nacionalidades más habuituales entre sus clientes de las últimas semanas, es decir, entre los peregrinos que han pasado por Segovia.
Aunque el encuentro con el Papa finalizó el 21 de agosto, a lo largo de toda la semana pasada han seguido llegando grupos de peregrinos que visitaban especialmente la Catedral. La calle Marqués del Arco, próxima a la puerta del templo, es uno de los mayores epicentros de las ventas de recuerdos de toda la ciudad. Allí aseguran los vendedores de varios establecimientos que, aunque los rosarios se han vendido bien en las últimas semanas, no existe un artículo que destaque como “el recuerdo del verano”, pero que estos jóvenes venidos de todo el mundo se inclinan más bien a la venta de pequeños artículos de 2, 3 o 5 euros como imanes, llaveros, postales o banderas.
Hay que recordar que para muchos turistas, en especial los suramericanos, las tiendas de recuerdos son una parada en la visita tan ineludible como cualquier monumento. Pero, por otra parte, hay que tener en cuenta que los peregrinos no eran turistas al uso: como explican en Recuerdos Yuste, muchos venían con el dinero justo.
El año no estaba siendo bueno, tampoco peor que 2010. Las cifras de visitantes en Segovia de los seis primeros meses de 2011 mejoran las del año pasado, pero quizás es aún pronto para que esta leve recuperación se note en el negocio de los souvenirs. Al fin y al cabo, es normal que los turistas gasten menos.
Otro fenómeno que ha contribuido a mantener las ventas con respecto al año pasado es la compra de recuerdos por parte de los inmigrantes que vuelven a casa por vacaciones, y que llevan a su país de origen algún producto de artesanía típico de su nueva ciudad de origen. Aunque se trate de compras pequeñas, en algunos establecimientos afirman que hacen más dinero con extranjeros afincados en Segovia que vuelven a sus casas por unos días, que con extranjeros que simplemente nos visitandurante unos pocos días.
Y sin embargo, la mayoría de los propietarios de este tipo de negocio aseguran que es el turismo nacional el que “les salva el negocio” habitualmente.
En definitiva, si son tiempos complicados para el turismo, más aún para actividades propias de los turistas pero que no son imprescindibles para conocer una ciudad. Y, con todo, quien no se siente tentado a llevarse un pequeño recuerdo más o menos kitsch…
Un poco de todo
Los propietarios de establecimientos de souvenirs aseguran que no hay un artículo ‘estrella’ en concreto. Algunos empresarios intentan diferenciarse de las tiendas de recuerdos de cualquier otra parte del mundo, incorporando a su oferta productos alimentarios segovianos, mientras que otros se mantienen en esos clásicos infalibles que se repiten en tantas otras ciudades.
