El FC Barcelona ganó ayer al FC BATE Borisov (3-0) en el Camp Nou, en la cuarta jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones, y está en camino de lograr el billete para los octavos de final de la competición, que no tiene aún por la derrota del Bayer Leverkusen ante la AS Roma en el Olímpico, gracias a un juego sereno y pausado pero impecable ante un campeón bielorruso que tuvo alguna ocasión pero nunca llegó a poder disputar el encuentro.
Los azulgrana, liderados por Luis Suárez y Neymar, ganaron con solvencia y autoridad a un BATE que, como en el partido de la primera vuelta en Bielorrusia, no pudo hacer nada. Falta Messi, a quien se le espera con ansia para el Clásico, sobre todo, pero las otras dos puntas del tridente siguen demostrando estar en una gran forma, y entenderse a la perfección entre ellos. Anoche sus goles prácticamente valieron el pase a octavos.
Marcó Neymar por partida doble, primero de penalti y después aprovechando un regalo en bandeja de plata de Luis Suárez, quien también marcó tras una buena jugada individual con recorte y puntera dentro del área, pero asistido por el brasileño. Un dúo que combina la velocidad de Neymar y la precisión de Suárez, la creatividad y magia del brasileño con el trabajo incesante del uruguayo, y parece que quieren alargar su fiesta hasta que regrese el ‘10’.
Fue un partido en el que el Barça dominó a placer. Si bien el BATE tuvo alguna ocasión, como una falta directa que Ter Stegen sacó de puños en los primeros minutos, o un tiro aislado de Gordeichuk o el penalti que reclamaron sobre Stasevich, no hubo más color que el blaugrana. A los tres goles se pueden sumar dos palos, de Adriano y de Suárez, y un sinfín de ocasiones que salvó bien Sergei Chernik, el mejor de los suyos.
Pendientes de si el Bayer culminaba la remontada en Roma, que no llegó, el Barça se fue a casa ya en octavos virtualmente. Deberán recibir a la AS Roma y visitar al Bayer Leverkusen, pero puntuando en el Camp Nou tendrán suficiente. Si juegan como esta noche, rápido y preciso, con movilidad del balón y asediando al rival, tienen ya mucho ganado por mucho que los rivales sean de más entidad que este BATE que, además, no tuvo a sus mejores jugadores por lesión.
Luis Enrique probó de potenciar defensivamente la banda derecha situando a Sergi Roberto prácticamente como extremo por delante de Dani Alves, con la vista puesta seguramente en el Clásico por si Marcelo finalmente puede jugar. Además, el centrocampista canterano está en racha y puede crear juego también desde la banda, a la vez que protege las subidas de Alves, pero el invento duró 20 minutos hasta la lesión de Rakitic. Entonces, el de Reus se fue al centro del campo y se volvió al 4-3-3 más habitual.
Antes del cambio obligado del croata, éste ocupaba la banda izquierda en línea con Sergi Roberto, formando una especie de rombo con Sergio Busquets, inconmensurable una vez más durante todo el partido, por detrás y Andrés Iniesta ejerciendo de organizador adelantado en la mediapunta. Una vez entró Munir por Rakitic, se acabó la prueba aunque el equipo siguió dominando pese a algún susto leve de los bielorrusos.
El partido estuvo marcado por varios hechos. El primero fue la enésima muestra de rechazo de buena parte del Camp Nou a la UEFA, por las sanciones al club por las esteladas. En lo deportivo, y lo más preocupante para Luis Enrique, es la posible lesión de Rakitic, quien tuvo que dejar el terreno de juego a los 20 minutos dolido, y que podría perderse el Clásico del 21 de noviembre en el Santiago Bernabéu.
Por otro lado, en el minuto 60 el estadio barcelonista aplaudió el ingreso al terreno de juego de Aliaksandr Hleb. El internacional bielorruso, exjugador del FC Barcelona la temporada 2008/09, no pudo apenas mostrar su fútbol por una grave lesión a principios de temporada, en septiembre, y ya apenas contó para Pep Guardiola, que le dejó fuera de los partidos importantes como fue la final de la Liga de Campeones de Roma.
