El FC Barcelona consiguió una victoria (1-2) de postín en la tercera jornada de la Liga BBVA al remontar el partido contra el Atlético de Madrid, que se adelantó por medio de Fernando Torres, en un ejercicio de fe en la búsqueda de huecos donde no los había protagonizado por el brasileño Neymar, que limpió las telarañas con un libre directo, y por el argentino Leo Messi, que arrancó desde el banquillo para acabar dedicando el gol del triunfo a su segundo hijo.
Necesitó ‘La Pulga’ —sin entrenamientos previos por su viaje con la selección a tierras norteamericanas— media hora tras salir desde el banquillo para dictar sentencia al Atlético de Madrid, que soñó con los tres puntos y acabó sumergido en un baño de cruda realidad. El argentino marcó las diferencias y privó a los madrileños de continuar con su estela ganadora.
No tuvo oxígeno el Barça en su circulación, ahogada por el Atlético. Llegaba con facilidad al área contraria pero sin la claridad necesaria que exige crear agujeros en la línea defensiva de Simeone. Necesitó Luis Enrique a Andrés Iniesta como el hombre capacitado para encontrar los huecos. Fue el encargado de romper las costuras colchoneras filtrando por dentro un balón para Rakitic que, sin oposición alguna, se encontró con la mano dura de Jan Oblak para evitar el gol blaugrana.
Ni la ocasión ni la insistencia amilanaron a la entidad rojiblanca, que encontró por medio de Torres, el elegido por delante de Jackson para ejercer de socio con Antoine Griezmann, su mejor oportunidad. Robó a un impreciso Mascherano, se asoció con el francés y galopó sin éxito hasta la portería de Ter Stegen, que debutó en Liga 481 días después por la lesión de Claudio Bravo.
No estaba incómodo el Atlético con la superioridad manifiesta del Barcelona, que llevó el peso del partido y metía una marcha más cuando el balón llegaba a pies de Neymar o Luis Suárez.
El buen posicionamiento táctico culé, cazando todos los balones divididos, obligaron a Simeone corregir su sistema. Pasó a Koke al centro del campo, formando un trivote junto a Tiago y a Gabi Fernández, y mandó a Óliver Torres y a Antoine Griezmann a ocupar los costados.
Se encorajinó el Atleti tras el descanso, con más intensidad que su rival. Presionaron en tres cuartos de campo en busca de un error en la salida natural de balón y encontraron premio. Óliver robó, la puso en profundidad al hueco donde estaba Torres, que ganó en carrera a Jordi Alba para batir a Ter Stegen por el palo largo.
El tanto de Torres, el décimo en dieciséis partidos contra el Barça, hizo reaccionar a los de Luis Enrique, que se metieron de lleno en el partido. Si ‘El Niño’ tiene a los culés como una de sus víctimas predilectas, no lo es menos Neymar. El brasileño igualó la contienda transformando de forma magistral un libre directo desde la izquierda, en el que fue sexta diana en once partidos contra los colchoneros.
Andaba Luis Enrique en busca de un golpe de efecto y lo encontró en el banquillo, en la figura de Leo Messi. El argentino, sin entrenamientos por el viaje con la selección y la reciente paternidad de su segundo hijo, se bastó de media hora para aplicar al Barça la resiliencia que necesitaba.
Apareció con cuentagotas pero las veces justas para marcar diferencias. Jugando por dentro, se asoció con Luis Suárez, con el que combinó de primeras, para despojarse de la marca y encarar a Oblak, al que batió por el segundo palo.
Lo intentó el Atleti en los minutos finales, dando entrada a un Vietto que debutó con la rojiblanca, pero ni una ocasión de Jackson pudo evitar que el Barcelona salvase otro partido ‘in extremis’
