El Athletic Club de Bilbao rescató un empate (2-2) en su visita al Torino en la ida de los dieciseisavos de final de la Europa League, el mejor botín de un nuevo partido sufrido para los de Ernesto Valverde en el Olímpico de Turín y que llegó gracias a un tanto de Gurpegi en la recta final.
Los leones, sin hombres clave como Susaeta, Balenziaga y en especial el ‘hombre gol’ Aduriz, volvieron a sufrir un partido de fútbol. La temporada no guarda respiro para un Athletic que parece priorizar mejorar la situación en la Liga BBVA y que en el regreso a Europa, tras su despedida en Champions, no encontró antídoto o refuerzo moral ante un Torino que demostró su buena racha de juego y resultados.
Aún así, el tanto Gurpegi pasado el minuto 70, en una falta botada por Beñat y forzada por un Muniain que asumió los galones de capitán, mejoró la lectura final de un encuentro en el que los locales sorprendieron a un Athletic que una vez más se mostró incómodo, con pocos recursos, menos sin hombres importantes, a pesar de que el choque comenzó en la dirección adecuada para los visitantes.
Y es que, después del susto de una falta en el área por cesión, Williams —en su debut europeo— abrió la lata a los nueve minutos aprovechando un desajuste defensivo de los locales. Fue sólo un espejismo y el Athletic dejó pronto el disfrute para el sufrimiento habitual de esta temporada. El Torino dejó el protagonismo del balón a su rival y los de Valverde no encontraron el camino a la red.
En cambio, peligroso en la contra y con el juego por bandas, los de Giampiero Ventura noquearon a los vascos con dos tantos de Maxi López. El Athletic se marchó a los vestuarios y comenzó la segunda mitad aún dolido e impotente. Sin reacción ni llegadas a la portería italiana, el cuadro vasco tuvo que aguantar las embestidas locales hasta que el movimiento de banquillos trajo la mejora en los de Valverde.
El técnico extremeño dio entrada a Iraola, Gurpegi y Kike Sola y pronto dejó de ‘llover’ sobre la portería de Herrerín. Los locales pasaron a guardar lo sembrado, acusando también el esfuerzo, y el Athletic pasó a inclinar el campo hacia la meta rival. Con fe y orgullo, los bilbaínos terminaron viendo puerta por medio de Gurpegi, quien dio vida y optimismo a los suyos para buscar la ansiada regularidad, y ventaja para la vuelta en San Mamés la semana que viene.
