El RCD Espanyol y el Athletic Club se disputarán en el Power8 Stadium (22.00 horas) la segunda y última plaza para la final de la Copa del Rey, donde se medirán a Barça o Villarreal, y para ello deberán decidir una eliminatoria abierta tras el 1-1 de la ida en San Mamés en la que los pericos parten con cierta ventaja gracias a ese gol de Víctor Sánchez que puso la igualada y, además, por tener a su afición a su lado.
Todo está abierto y tanto pericos como leones pugnarán por ese billete a la final hasta el término del partido, que bien podría irse a la prórroga o penaltis. Aunque tanto el Espanyol como el Athletic intentarán que no se haga de rogar tanto. En los blanquiazules, el ir a una final que no conocen desde 2006, cuando ganaron el título en Madrid ante el Zaragoza (4-1), sería de nuevo histórico, aunque histórico es el Athletic en esta competición, siendo tras el FC Barcelona el equipo más laureado, con 23 títulos y 36 finales.
Con un estadio que se prevé lleno, con sus mejores galas, el equipo blanquiazul confía en hacer bueno el empate de la ida y en no echar de menos el haber ganado, que bien pudo hacerlo. El Espanyol tomó ventaja con el gol de Víctor Sánchez que ponía el 1-1, y gracias a una magnífica actuación de su capitán Sergio García, que lideró a los periquitos en todas las jugadas de ataque.
Los catalanes, que estrellaron dos balones en la madera, se fueron de Bilbao con un buen botín, pero con la sensación de haber dejado escapar la ocasión para sentenciar el pase a la final. El equipo de Sergio González fue de menos a más y terminó cercando la meta de un acertado Iago Herrerín.
El Athletic, por su parte, perdió la efervescencia tras el descanso, después de haber ofrecido buenos minutos al comienzo del partido, y también en las jugadas a balón parado. Sin embargo, el primer gol llevó la firma de su mejor jugador, Aritz Aduriz, que deleitó al público de San Mamés con una bonita vaselina que supuso el 1-0.
De nuevo Aduriz será la referencia arriba para los de Ernesto Valverde, quienes eliminados ya de la Europa League tras quedar previamente fuera de la Liga de Campeones, solo tienen en esta Copa una válvula de escape a una temporada irregular en la que han pagado con creces el esfuerzo de jugar en Europa. Eso sí, tienen la final en su poder, pues de ellos depende ir a ella, y ahí podrían salvar la temporada y tomar la revancha de las últimas dos finales perdidas, ambas contra un Barça que bien podría ser de nuevo el rival.
Esta presión no solo la tendrán los leones, pues el Espanyol también puede hacer con esta Copa una temporada más que digna, muy regulares en Liga, aunque lejos de los puestos de acceso a competiciones europeas.