La Comisaría de Policía acoge durante tres días un novedoso curso de formación sobre ‘judo verbal’, una nueva técnica de los cuerpos de seguridad tendente a evitar situaciones agresivas.
El método, que es una marca registrada y base de la formación de un gran número de agentes policiales en diferentes países del mundo, enseña a los alumnos a dirigir las hostilidades verbales y mantener el control del diálogo hasta su resolución profesional.
Impartido a través del Sindicato Unificado de Policía (SUP), organismo que lo ha organizado, en el curso participan agentes de Policía Nacional, de la Guardia Civil y de la Policía Local de Segovia. El judo verbal es un sistema establecido por George J. Thompson que se imparte en Estados Unidos desde hace 25 años y busca que el agente se gane el respeto del ciudadano, dé un servicio de más calidad y mejore la imagen que tiene la sociedad del cuerpo policial, que debe soportar el tópico de ejercer abuso de poder.
Según el profesor que participa como ponente, Juan Carlos Ruiz, este curso no se ofrece a los policías de origen en sus academias, pero se está imponiendo en varios centros formativos como en la Policía Local de Madrid y se está implantando a través de cursos esporádicos. El curso se clausurará el próximo día 19 a las 13:45 horas, tras tres jornadas de formación intensiva.
Según explicó ayer el profesor encargado de impartir las clases, y especialista en criminalística, la táctica policial persigue mejorar la formación continua de los agentes, tras haberse demostrado su efectividad en otros países.
Su objetivo es que el agente lleve a cabo su trabajo sin necesidad de recurrir a las manos o a las armas, evitando la fuerza física, lo que para la administración se traduce en una reducción de quejas y denuncias y una mejor imagen del agente y del cuerpo.
Autocontrol
La clave de este tipo de actitud se encuentra en el autocontrol, la estabilidad emocional y la estrategia verbal, es decir, estar preparado, tener una respuesta siempre amable para cualquiera de las agresiones verbales a las que los agentes se enfrentan en su trabajo cotidiano.
De este modo, se trata de enseñar que el diálogo debe ganar terreno como arma de convicción. Por eso el curso se centra en enseñar a ganarse al ciudadano.
Según las estadísticas facilitadas, nueve de cada diez personas con las que se usa este método acceden a hacer lo que el policía les indica sin necesidad de forzarles a ello. Sin embargo, reconoce que siempre hay que tener en cuenta las circunstancias en las que poner en práctica esta técnica. “Hay veces que recurrir a la fuerza puede ser inevitable”, sostiene el profesor.
