Para Dani Calleja, la hostilidad es motivo de alegría. El delantero de la Gimnástica Segoviana recuerda esos días de invierno, con poco más de 100 espectadores en La Albuera, a tres días de jugarse el ascenso en el Nuevo Mirador de Algeciras y su previsible lleno, con un aforo de 7.500 espectadores. Atmósfera desconocida para gran parte de la plantilla gimnástica, lejos de intimidarle, supone un aliciente. “A mí me gusta que me insulten. Cuando la gente va a por ti y tienes la posibilidad de ganarles en su campo, te motivas más y te salen mejor las cosas”.
Hace no tanto la estadística, con solo 21 puntos en 19 partidos a domicilio, decía que la Segoviana debía estar ya de vacaciones, pero el guión reservaba un delicioso desenlace. “Me ha sorprendido hasta a mí. Yo sé el nivel que puede tener este equipo, pero no lo hemos demostrado durante la temporada. Llevamos tres años todos los días juntos, a lo mejor tendríamos que conocernos mejor, pero no ha ido todo lo bien que queríamos. El nivel ha salido en el momento que tenía que salir”, analiza Calleja, con el punto de autocrítica que ha permitido crecer al equipo sobre la mejora en la finalización. “El equipo ha atacado y en defensa hemos estado impecables la mayoría de los partidos. El único detalle que ha faltado era el cara a puerta, y en el play off hemos mantenido lo que hacíamos bien y metido las pocas llegadas que hemos tenido».
Motivación al cuadrado
Calleja entiende que la falta de conocimiento de los rivales, propia de una fase nacional, beneficia a la Segoviana, cuyo núcleo es ya conocido en el grupo VIII. “Es otro mundo, en la Liga todos los equipos te conocen, saben cómo juegas, y aquí no. Eso a lo mejor es una ventaja”.Si los grandes partidos suponen un combustible emocional para los jugadores notables, el play off eleva la adrenalina. “La liga te motiva, pero no tanto como un play off, está claro. Cada dos semanas sabes que te quedan dos partidos y tienes que darlo todo, con mucha más gente en el estadio”.
Quizás la temporada de la Segoviana ya se conjugaría en pasado si Calleja no hubiera firmado un tiro magistral ante el Calahorra, dominador en los primeros minutos del play off en La Albuera. “Te viene una pelota así, la pegas e intentas meterla por dónde sea. Dio la casualidad que se coló por la escuadra. Lo estábamos pasando mal, y fue una sensación de desahogo, de que eso podía cambiar el partido”. Y así fue, una inyección de confianza azulgrana; un puñal para los riojanos. El delantero compara ese tanto con el penalti del domingo ante el Algeciras, un mes después y con dos millares de espectadores conteniendo la respiración. “Sí que piensas, ‘como la falle, madre mía toda la afición’, pero esperaba estar más nervioso. Si el portero se iba a un lado; el balón, al otro”.
Una defensa “de Tercera”
La experiencia de Ricardo, Chema o Anel, autor de tres goles en el último ascenso gimnástico, allá por 2011, es un pilar imprescindible. “A la hora de hablar, a lo mejor el que más suele animar es Ricardo. A Anel y Chema no les gusta hablar mucho, pero sí que han hablado en este play off, y te da más motivación porque no suelen hacerlo”, analiza Calleja, que resalta también el papel de Roberto.
La conclusión de la ida habla de una eliminatoria pareja, con ambos fallando una ocasión clamorosa para encarrilar el cierre y pasando altibajos anímicos. El play off ha matizado a ese intratable Algeciras de la temporada regular, centenario en puntos. Calleja habla de una defensa “de Tercera División”, que encajó de sus botas su segundo gol en cinco partidos. “A lo mejor tuvieron un mal día, pero me esperaba algo más de ellos. Su juego, que lo hicieron muy bien, se basó en dar balones al delantero [Joselu]. Me pareció espectacular cómo aguantaba las embestidas de Anel y daba juego”.
El privilegio de su masa social puede volverse en contra de un Algeciras que un año sonría en Segunda B y empata con toda una Real Sociedad. “A ellos les han exigido ascender desde el principio. Nosotros teníamos la obligación de meternos, pero no tanto de ascender, y hay que jugar con ello”. Antes de un desenlace de extremos, Calleja no puede evitar que en su mente pulule la ilusión de su primer instante en Segunda B. “Es que lo tenemos ahí, imagino el lunes celebrándolo todo el día…Pero como no subamos, temo el viaje de vuelta en autobús”.