Esta vez, el último minuto fue un trámite. Alcobendas, un equipo armado para el ascenso que el año pasado se quedó a un gol y una prórroga la Asobal, quedó sometido en el fortín de Nava de la Asunción, una hipoteca infinita para el visitante. Los de Álvaro Senovilla descubrieron la madurez en un partido que rompieron en el tramo final del primer tiempo, una ventaja que supieron gestionar las acometidas de un rival de mérito. Y lo hizo con la estrella de lo colectivo, con aportaciones imprescindibles de Carlos Villagrán, Bruno Vírseda y David Fernández, que supo salvar un día complicado marcando en momentos fundamentales. Sobre todo, fue Yeray Lamariano, cuya presencia llega mucho más lejos del alcance de sus extremidades, quien destruyó las esperanzas del Alcobendas. En cada momento clave de un partido clave, Yeray marcó la diferencia y su equipo, sexto con 23 puntos, crece enteros.
Aunque Carlos Villagrán descorchó el partido marcando en el primer ataque, Nava no encontró el ritmo ofensivo en los primeros minutos. Sin grandes florituras, el cuadro madrileño tomó una ventaja de 1-3 mientras los locales se pasaron los siguientes siete minutos en barbecho. Bien por falta de ritmo en los entrenamientos durante la semana o por miedo a agravarse sus molestias en el tobillo, los movimientos de David Fernández fueron modestos en el tramo inicial.
Nava, que ya rindió a un gran nivel en Barcelona sin su líder, encontró su sitio con una gran intensidad defensiva, apoyada por la pillería de Carlos Villagrán para cortar pases del rival y la fortaleza de Yeray bajo palos. El guardameta, que tiene la solidez por castigo, realizó dos intervenciones extraordinarias cuando Velasco y el pivote Kramarz se presentaron en solitario ante sus dominios.
Alcobendas circuló notablemente el balón y su pivote, su gran argumento defensivo, marcó cuatro goles en el primer tiempo. Sin embargo, fue el ataque navero el que cambió el partido. Diversificando su producción ofensiva hacia un acertado Bruno desde el extremo, los de Senovilla brillaron al final de la primera parte, ganando por 1-0 las dos superioridades numéricas que tuvo. Fernández, que no se estrenó hasta el minuto 22, marcó los dos últimos tantos antes del descanso (14-9), el primero en la superioridad, ese objetivo pendiente permanente.
Salió con ánimo Alcobendas, buscando más velocidad, y dos tantos de Gonzalo Velasco dejaron la diferencia en cuatro goles (17-13). Nava mantuvo la calma. Tras una ofensiva enredada que terminó con un disparo de Fernández desviado a banda, Alberto Camino culminó una buena segunda oleada del cuadro navero. Un gran gol al palo largo de Bruno, crecido tras superar sus molestias iniciales en la rodilla, estiró la diferencia a siete goles (20-13), pero Alcobendas se acercó a cinco y disfrutó de una superioridad que se antojaba decisiva. Yeray guardó para entonces dos paradas de cátedra, una de ellas a Velasco en el contragolpe, y esos dos minutos angustiosos no añadieron ningún tanto al electrónico.
El marcador debió sentenciar al Alcobendas (26-21), pero los de Senovilla no quisieron dejar a sus aficionados sin la guinda de la tensión. Los madrileños se acercaron a tres y terminaron los dos últimos minutos en superioridad. Apareció Yeray, ese spoiler que desvela el final de una película que él, como protagonista, ya conoce. Y David, que cerró la persiana a falta de 50 segundos que fueron un cántico de gloria.