El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, reconoció ayer que la situación actual ha llevado a la sociedad a exigir un “esfuerzo renovado” en el que se apliquen fórmulas “válidas y acertadas” como el “diálogo, la estabilidad y las reglas del juego claras”.
Éste fue uno de los mensajes lanzados en su discurso institucional con motivo de la celebración del Día de Castilla y León, una alocución que tuvo como hilo conductor la figura de Santa Teresa de Jesús en el año en el que se celebra el V Centenario de su nacimiento en Ávila y en el que reiteró que la Comunidad es una tierra “esperanzada y de esperanza”.
En su intervención tras la entrega de los Premios Castilla y León en Valladolid, Herrera llamó a reflexionar sobre las necesidad de ejercer, “ahora más que nunca”, las responsabilidades públicas cada cual en su respectiva función “democrática y papel social”.
“Hay que intentar siempre trabajar más unidos, conciliar nuestras diferencias desde el mayor respeto y marcarnos el bien común como fundamental objetivo. Sin olvidar nunca la actitud humilde de conocer nuestras limitaciones y reconocer nuestros errores “.
Tras esta reflexión, reconoció que la sociedad “exige un esfuerzo renovado” en el que se apliquen fórmulas que se demostraron “válidas y acertadas”. De este modo, consideró que los ciudadanos reclaman diálogo y exploración de consensos, así como “renuncias mutuas” para llegar a acuerdos que den respuesta a los grandes problemas que se plantean tanto “sociales, económicos o territoriales”.
Asimismo, consideró que se pide “estabilidad y reglas del juego claras”, apeló a la Constitución de 1978, “el mejor marco de voluntad de convivencia en libertad de reconciliación de todos los españoles” y defendió la descentralización del Estado que “apuesta por la cercanía a través de administraciones autonómicas y locales”.
Futuro
Herrera reseñó que la “esperanza” de futuro de la Comunidad depende del aprovechamiento de las “cuatro fortalezas” de Castilla y León y citó los valores esenciales de la Comunidad como la lengua y el patrimonio histórico, cultural y natural; el municipalismo; el esfuerzo de diálogo social y de pacto político y el “optimismo, el coraje, valentía, inconformismo, seriedad, capacidad de trabajo, de afrontar grandes empresas individuales y comunes, de sentir con los demás y de sufrir hasta alcanzar metas propuestas”.
El dirigente del Ejecutivo regional dedicó una parte importante de su discurso a la situación económica y a una recuperación de la que no se podrá “hablar con respeto” hasta que quienes “carecen de un puesto de trabajo puedan alcanzarlo” o hasta que “todos los que están en riesgo de exclusión o tienen sus necesidades vitales amenazadas vean garantizado su bienestar”.
No obstante, no ocultó una mejora paulatina de la economía que no es fruto de un “milagro” sino del “esfuerzo y sacrificio continuado de todos y cada uno de los castellanoleoneses”. “Castilla y León sólo se entiende desde la esperanza en sus gentes y desde la nuestra debe ser una tierra esperanzada y de esperanza”, destacó.
Por último, aprovechó pasajes de la obra de Santa Teresa de Jesús, “una mujer adelantada a su tiempo”, para introducir a cada uno de los premiados, a quienes reivindicó como “los más recientes ejemplos de los mejores y del talento, la sabiduría, la voluntad y la enorme riqueza humana”.
Así elogió al Premio de las Letras, Fermín Herrero; del de Valores Humanos, Antonio Romo; el de las Artes, Amaya Arzuaga; el de las Ciencias Sociales, Salvador Gutiérrez; el de Medio Ambiente, Juan Andrés Oria; del de Investigación Científica y Técnica, Manuela Juárez; del de Restauración y Conservación del Patrimonio, Ismael Fernández y del del Deporte, Club Baloncesto en Silla de Ruedas.