La venta de los créditos preferentes que ostentaban algunas entidades bancarias sobre el patrimonio de Proinserga representa un nuevo impulso para la venta de esta empresa, que lleva casi ocho años bloqueada por el proceso concursal.
Algunas entidades bancarias han empezado a desprenderse de esos derechos preferentes y los han vendido a empresas privadas del sector. De este modo se comienza a aproximar la liquidación de Proinserga, cuya venta ha encontrado serias dificultades hasta ahora. Los distintos intereses, los numerosos acreedores, y la falta de acuerdos entre éstos habían hecho muy difícil una solución.
Interés por hacerse con ella existe. De hecho se conocen al menos dos grupos de empresarios que han presentado sus ofertas. Uno de ellos está formado por firmas del sector cárnico, del transporte y por ganaderos de porcino. En el segundo se encuentran algunos antiguos responsables de Proinserga.
Los primeros ya se han hecho con esos derechos preferentes vendidos por las entidades bancarias. De este modo, el segundo grupo cuenta con menos probabilidades de hacerse con Proinserga, a pesar de que llegaron a crear e inscribir en el Registro Mercantil el nombre de una sociedad con una identidad muy parecida a Proinserga.
PRESIÓN EXTERIOR
Los bancos que ya han vendido sus derechos preferentes para la liquidación son Bankia y BBVA. Les seguirán seguramente Banco Popular y Banco Santander.
Tal como ya anunció este periódico, el Banco Central Europeo había solicitado a estas entidades sendos informes sobre cómo les afectaba la deuda de Proinserga en sus calificaciones de estrés. Estas pruebas de tensión consisten en calcular la pérdida que se produciría en la entidad si se dan escenarios extremos de cambios del mercado previamente seleccionados (fluctuación del precio de mercado en número de veces de la volatilidad, en puntos básicos o en porcentaje); así como de las correlaciones entre factores de riesgo. De este modo, el Banco Central de la UE, cuyo objetivo es vigilar la estabilidad de los bancos de los estados miembros, procura que las entidades se desprendan de aquellos activos que no sean propios de su actividad bancaria.
Los principales acreedores de Proinserga ya han dado el paso. Faltarían por hacer lo mismo el Banco Popular y el Santander, cuya parte entre la masa de acreedores es bastante inferior a la de las demás.
Proinserga acumulaba un pasivo de unos 60 millones de euros cuando solicitó voluntariamente acogerse al proceso concursal en el año 2007. En este tiempo transcurrido se han llevado a cabo numerosos procesos para intentar reflotar la empresa. En primer lugar se intentó, como establece la Ley Concursal, conseguir un acuerdo entre la masa social de acreedores, pero no resultó viable. De este modo, y tras resolver los numerosos incidentes presentados, el Juzgado de lo Mercantil decidió poner en marcha la fase de liquidación. Se estableció como fecha para la subasta el pasado 5 de noviembre de 2014.
Aplazamiento
Sin embargo, los administradores concursales solicitaron el pasado verano al juez de lo Mercantil, Jesús Marina Reig, que suspendiera el proceso de ejecución concursal. El magistrado atendió la petición y la aplazó sin fecha hasta que se resuelva el procedimiento de ejecuciones individuales que se está llevando a cabo a través de la venta de los créditos preferentes por parte de las entidades bancarias.
Proinserga había entrado en concurso voluntario de acreedores en el verano de 2007, meses después de que EL ADELANTADO advirtiera de los problemas financieros que arrastraba y que habían tratado de ser ocultados a los más de 300 socios ganaderos que tenía entonces.
Años más tarde, el Juzgado de lo Mercantil declaró fortuito el concurso y eximió de culpa a los gestores de la empresa en la época previa a la quiebra. Se inició también la fase de liquidación tras no fructificar la fase de convenio. Las ofertas presentadas no convencieron a todos los acreedores. Era tal el conglomerado de empresas interesadas en cobrar, que fue imposible llegar a acuerdos.
Proinserga había nacido de la mano de un grupo de ganaderos de porcino en 1973. Durante muchos años fue la primera empresa de Segovia y una de las más representativas del sector a nivel nacional. Pero en su última etapa se embarcó en la compra a Campofrío de su red de mataderos Primayor. Del grupo Proinserga nacieron empresas paralelas como Incoporc para la comercialización de los cerdos; Proinserga Inversiones, Consorcio Ganadero… así hasta ocho sociedades diferentes con las que se diversificaban más las actividades. Todas acabaron quebrando.
