Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) confirmaron ayer su intención de abandonar las armas y convertirse en un partido político pero exigieron a cambio el fin del paramilitarismo, “uno de los grandes obstáculos para la paz”. En un comunicado que fue leído en La Habana antes del inicio del encuentro con los negociadores del Gobierno por Rodrigo Granda, el ‘canciller’ de las FARC, la guerrilla expresó su “empeño en alcanzar un pronto acuerdo sobre víctimas, que se sume al ya adoptado para la puesta en marcha de una Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad en el marco del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No repetición que ya hemos acordado construir junto al Gobierno Nacional”, agregaron.
“Las garantías de no repetición de las violaciones de Derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario son un derecho de las víctimas y del resto de la sociedad, y es un deber del Estado garantizarlas”, defendieron las FARC. En concreto, reclamó al Estado que “las Fuerzas Armadas vuelven a su misión constitucional de guardar las fronteras y defender la soberanía nacional”.
“Reafirmamos nuestra decisión de hacer dejación de las armas pero antes deben tomarse medidas para impedir que tengamos que contemplar impasibles como vuelve a producirse en Colombia el exterminio de una fuerza política nacida de un acuerdo de paz, tal como ocurrió con la Unión Patriótica”, subrayó la guerrilla en este caso.
“Porque queremos convertirnos en una organización política abierta con derecho a pensar y disentir, actuando sin la zozobra de las amenazas, la persecución y la muerte, proponemos acordar a la mayor brevedad un mecanismo que garantice la no repetición del paramilitarismo y su desaparición efectiva”, reclamó.
