Decir que el fútbol es un gran negocio no es más que lanzar al aire una verdad por todos conocida. Sin embargo, en las categorías inferiores aún sigue habiendo sitio para la inocencia de los que no alcanzan a ver a este deporte más que como lo que realmente es, un juego en el que gana quien más veces mete el balón en la portería contraria, dando igual el terreno de juego, el tamaño de la portería (aunque se prefiere que sean de la misma longitud) o la calidad del balón. Incluso hasta el árbitro es opcional.
Pero los niños, que fueron un año más los grandes protagonistas de la Real Sitio Cup en su edición de 2015, tuvieron la oportunidad de sentirse como las estrellas de este juego en una jornada final que mantuvo la esencia de lo que verdaderamente se pide en este tipo de competiciones: Juego limpio, muchos ánimos desde la grada, y los chavales poniendo todo de su parte para ganar sus partidos.
Con los dos terrenos de juego de El Hospital, tanto el de hierba natural como el de césped artificial, en buenas condiciones para soportar tantos partidos como los que se disputaron en tres días (inciso para el Consistorio granjeño: Si se quiere, se puede) ni siquiera la lluvia que de manera intermitente quiso formar parte de la fiesta logró hacerse protagonista, porque éstos fueron, sin duda, los jugadores.
Los conjuntos gallegos dominaron la competición, llegando a las finales en tres de las cuatro categorías. Los prebenjamines madrileños del AD Jóvenes Promesas se impusieron en la final a los del Trival Valderas y su incansable afición, mientras que en benjamines, el duelo gallego fue para el Deportivo, que se impuso al Celta, al igual que lo hizo en alevines con el CD San Fernando. En infantiles, fue sin embargo el Celta quien se llevó el gato al agua. Así hubo reparto de alegrías en una Real Sitio Cup que sigue haciendo un buen trabajo.