El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, advirtió ayer al presidente de la Generalitat, Artur Mas, de que una declaración unilateral de independencia de Cataluña sería un “ataque frontal” a la ley que su Ejecutivo no va a permitir. De hecho, recalcó que su Gobierno está “absolutamente preparado” para “cualquier problema que algunos puedan generar en el futuro”. “En el supuesto de que en el futuro alguien haga declaraciones unilaterales sobre temas que contravienen la ley, lo que puedo decir es que eso sería un ataque frontal a la ley y a las normas de convivencia, que no tiene precedentes en los países democráticos y civilizados en los que vivimos y el Gobierno no lo iba a permitir, entre otras cosas, porque era su obligación no permitirlo”, afirmó rotundo.
En una rueda de prensa conjunta en el Palacio de la Moncloa junto al primer ministro de Argelia, Abdelmalek Sellal, con motivo de la VI reunión de Alto Nivel Hispano-Argelina (RAN), Rajoy dijo estar “en contra” de aquellas personas que “quieren romper lo que lleva unido siglos”, no les “importa nada los problemas reales y el interés general de los ciudadanos” y, además, han “generado una división” en Cataluña como no se recuerda.
Al ser preguntado si es posible que haya un “choque de trenes” en Cataluña después de que los promotores de la lista unitaria soberanista hayan dicho que van a por todas y no hay marcha atrás en este proceso, el jefe del Ejecutivo lo rechazó porque, según dijo, “todo es posible dentro de la ley y nada es posible fuera de la ley”.
Rajoy manifestó que fuera de la ley se está ante la “ruptura de las reglas de juego” y recalcó que si en un país “cada uno hiciera lo que estimara oportuno y conveniente”, “saltándose la ley”, de esa forma, se encontraría ante “una situación verdaderamente grotesca”. “Por tanto, no hay ningún choque de trenes. Simplemente hay quién ha tomado oportuno y conveniente tomar esta suerte de decisiones y no puede hacerlo. Puede convocar elecciones pero no romper la ley y la Constitución de una democracia avanzada como es la española”, exclamó el jefe del Ejecutivo.
Por todo ello, el presidente del Gobierno insistió de nuevo que los catalanes pueden estar “tranquilos” porque la soberanía nacional “no se va romper” y “no va a haber independencia de Cataluña” pese a la “irresponsabilidad” de algunos dirigentes, en alusión a Artur Mas.
El presidente del Gobierno quiso explicar su “posición” asegurando que va a estar “siempre” a favor de la estabilidad política y de dar certidumbres a la gente, así como que los catalanes que viven en esta comunidad sigan siendo catalanes, españoles y europeos, sin que “nadie les obligue a tomar opción por una o por otra condición”. “Estoy a favor de la unión y no de la división”, aseguró, posicionándose en contra de los rupturistas.
