Hace dos años y medio, cuando Daniel Ibañes presentaba la escuela de fútbol sala “Segosala”, la aspiración de comenzar el trabajo con una docena de equipos se antojaba casi hasta ambiciosa. Ayer, un total de 15 equipos salieron a la cancha del pabellón Pedro Delgado para participar en la presentación oficial de un club que parece tener muchos más años de vida de los que en realidad tiene.
Ante una grada entusiasta, repleta de familiares, y con el himno del club sonando de fondo, fueron desfilando los componentes de cada equipo, comenzando por los de categoría sénior, el conjunto masculino que milita en liga provincial, y el femenino que lo hace en la competición regional, pasando por los dos equipos juveniles, cadetes, infantiles, alevines, benjamines y prebenjamines. Ausencias hubo, que la época del año es propicia para los viajes, pero la gran parte de la familia de Segosala estuvo presente en el acto, con más o menos naturalidad en sus miembros, aunque, sin duda, las estrellas de la fiesta fueron los deportistas más jóvenes, de la categoría chupetín, que con caras que iban desde el asombro hasta la alegría por ver a su familiar en la grada, se llevaron los mayores aplausos de los espectadores.
Para esta ocasión, el Segosala apostó por hacerse la fotografía formando con sus equipos los arcos de Acueducto, representando el escudo de un club que no quiere perder su filosofía de mejorar la salud de las personas a través del deporte.
Tras el acto de presentación, el presidente del club, Daniel Ibañes, se mostró muy contento con la progresión que está llevando Segosala, “ya que nuestro objetivo sigue intacto. Sabemos que en la actualidad las condiciones económicas no son las mejores para cualquier deporte, pero la línea que tenemos es buena y hay que mantenerla”. Porque en esta familia de 200 integrantes la pretensión es la de no arriesgarse a aventuras que puedan salir mal, y seguir creciendo paso a paso con seguridad.
