En el deporte amateur, los sacrificios que han de hacer los deportistas para poder participar en las diferentes competiciones se consideran como normales, puesto que todos los equipos los realizan, así que todos parten (más o menos) en las mismas condiciones. Cuando un club apuesta por el profesionalismo, y encuentra los medios para desarrollar su labor, más pronto que tarde acabará subiendo de categoría, hasta llegar a codearse con los clubes de su mismo nivel económico.
Sin embargo, a veces sorprende la situación contraria, que conjuntos con filosofía amateur convivan con mucha dignidad, y no pocas aspiraciones deportivas, en ligas compuestas en su mayoría por clubes mucho más poderosos económicamente. El caso del Viveros Herol Nava ya ha sido puesto como ejemplo en numerosas ocasiones, pero el esfuerzo que está realizando el plantel de jugadores para poder estar al nivel de los grandes sin cobrar un euro, vive esta temporada un nuevo ejemplo con el “éxodo” que prácticamente cada día de la semana debe hacer cada uno de los jugadores para poder entrenarse.
El Viveros Herol Nava cuenta en su plantilla con jugadores que viven en Madrid, como Ismael Villagrán, Alberto Camino y Carlos Domínguez; otros que viven en Valladolid, como Simón García, David Fernández, Yeray Lamariano, o Nico López (a los que había que sumar hasta hace muy pocas jornadas a Jesús de la Hera); más Darío Ajo, que vive en Palencia.
Evidentemente un gran grupo de jugadores viven en Nava de la Asunción, como David de Diego, Crístofer Gómez, Alberto García, Bruno Vírseda, Darío Ajo Martín, Pablo Rodríguez o Carlos Villagrán, amén del entrenador, pero el hecho de que tantos compañeros vivieran lejos de Nava de la Asunción invitó al club a tomar una decisión bastante original para repartir los esfuerzos de la asistencia a los entrenamientos de toda la plantilla.
Así, el primer entrenamiento de la semana, que se celebra en lunes, se realiza en Nava de la Asunción; pero el segundo se lleva a cabo en el pabellón de Viana de Cega, que cede las instalaciones de manera gratuita al club navero. El miércoles hay descanso para la plantilla, pero el jueves los jugadores han de volver a desplazarse, en esta ocasión al pabellón municipal de Las Piscinas, en Carbonero El Mayor, cerrando la semana de entrenamientos en Nava.
Teniendo en cuenta que la totalidad de jugadores naveros no viven del balonmano, sino de sus trabajos, el club estableció el inicio de los entrenamientos a las 21.00 horas, por lo que no es difícil que los componentes de la plantilla que viven fuera de Nava de la Asunción, puedan llegar a sus domicilios pasadas las doce de la noche.
No existe en toda la División de Honor Plata un club con estas peculiaridades que caracterizan al Viveros Herol Nava. El BM La Roca se puede acercar a esta idiosincrasia navera, por aquello de que no todos sus jugadores viven en la localidad, pero todos los días entrenan en el pabellón de La Roca, sede de sus partidos como local. En el caso del Nava, los jugadores salen de sus respectivos trabajos, quedan donde siempre, y se hacen la pregunta: “¿Dónde entrenamos hoy?”.