Medio centenar de ganaderos afectados por el concurso de acreedores de la empresa Granja la Luz, en Herrera de Pisuerga (Palencia), se concentraron frente al edificio de la Delegación Territorial de la Junta en Palencia para exigir que se fijen «plazos» en el pago de la deuda. Fuentes de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), organizadora de la concentración, han asegurado que hasta la capital palentina se desplazaron ganaderos de las provincias vecinas de Burgos y León para participar en la concentración. Los ganaderos cortaron al tráfico la avenida Casado del Alisal, donde se ubica en edificio de la Junta y, con pitidos, derramaron leche en señal de protesta.
La deuda que Granja la Luz tiene con los ganaderos asciende, en casos como la cooperativa Lactosaldaña, ubicada en el norte de Palencia, a los 250.000 euros, por lo que su presidente, César Nicolás, ha lamentado que «a día de hoy no sabemos cómo ni cuándo nos van a pagar. El motivo de esta protesta es simplemente para solicitar que se fijen plazos concretos para cobrar nuestras deudas», ha insistido.
El coordinador provincial de UCCL, Francisco Salvador, se ha quejado de la actitud del director de Industrias Agrarias de la Junta de Castilla y León, Jorge Morro, quien, «no se ha tomado este asunto en serio». Según Salvador, lo importante ahora es solucionar los problemas de los ganaderos, que «sin liquidez se verán obligados a cerrar sus explotaciones».
El Juzgado de lo Mercantil de Gijón -la firma empresarial tiene su sede en Asturias- admitió a trámite en noviembre del pasado año el concurso voluntario de acreedores que la firma de quesos «Granja la Luz», de Herrera de Pisuerga (Palencia), presentó y que afecta a medio centenar de trabajadores y un centenar de ganaderos lácteos.
La empresa soportaba en aquel momento deudas con los bancos, los ganaderos (estimado en un millón de euros) y las cooperativas, aunque los trabajadores tenían pendientes de cobro el mes de octubre. Además de los 50 trabajadores de la empresa afectados por el concurso de acreedores, entre los que la mayoría son mujeres de mediana edad, también un centenar de ganaderos se han visto perjudicados por este problema.