Sus realidades clasificatorias han puesto un abismo entre Segoviana y el CD La Granja, pero el derbi que ambos jugarán el domingo no significaría nada sin los lazos deportivos y personales que unen a ambos vestuarios. Ricar y Pluma han vestido de azulgrana y de azul, conocen los dos bandos de un enfrentamiento que el calendario ha convertido en decisivo. La derrota podría suponer el fracaso de ambos; los granjeños descenderán si no ganan y la Segoviana podría verse fuera del play off de ascenso a Segunda B. “Si un derbi es bonito, jugarlo habiendo estados en los dos equipos es más bonito todavía. Cuando estuve en la Segoviana la defendí a muerte, y ahora en La Granja, el equipo de mi vida, también”, analiza el capitán granjeño. Tras dos años jugando de azul, Ricar se enfrenta a la incomodidad de descender a sus excompañeros: “Ahora lo veo desde el otro bando. Estuve muy contento esos dos años, pero tengo que mirar por el club en el que estoy. Siento recelo porque están los dos equipos, y es difícil saber que si ganas les das la estocada”.
La narrativa del derbi sitúa a la Segoviana como la referencia. Pluma define al equipo en el que militó durante la temporada 2005/06, siendo campeón de Liga, con el término veteranía. “Es saber estar, un equipo hecho que lleva muchos años peleando y jugando play offs”. Nuevo inquilino del vestuario, el expunta granjeño usa la palabra ilusión, un motor contra las dificultades: “Sobre todo, por haber tenido problemas antideportivos que han condicionado el principio de temporada”. En el otro extremo, ambos coinciden en definir a La Granja con el concepto trabajo. “Aquí, seremos mejores o peores, pero el sacrificio no nos lo puede negar nadie”. Lo dice Pluma tras casi una década con el equipo de su pueblo.
La Granja necesita ganar los dos partidos y esperar otros resultados, incluso de Segunda B. Son muchos días amargos para un grupo que juega al fútbol por pasión. “No vivo del fútbol, pero es mi vida. A mí me duele mucho la situación, porque podíamos habernos salvado fácilmente. Cuando te vas a casa habiendo hecho malos partidos, al final los padres, hermanos y novias son los que lo padecen y aguantan tus cambios de humor”, explica Pluma, de 36 años.
Tras demasiadas novedades en el cuerpo técnico, la dimisión de Enrique Casas dejó a David Samaniego, su pareja de tándem, al mando de las operaciones, y el rendimiento ha mejorado. “El tema de buscar a otro entrenador con título generaba intranquilidad. Ahora las van cosas mejor. David ha cambiado el esquema y nos hemos adaptado. Para él, lo fácil habría sido irse, viendo cómo estaba el equipo, y yo le agradezco que se haya quedado”. Aunque el técnico no puede entrenar hasta el jueves, la plantilla sigue manteniendo un buen tono físico bajo la preparación de Guille, todo un puntal sobre el campo. ”Lo fácil sería no entrenar hasta el jueves, pero nosotros estamos implicados, con gente que se levanta a las 5 de la mañana para coger un tren. Si cada uno no se exige, esto ya estaría muerto”.
Ricar, de 27 años, pone en valor la buena línea de la Segoviana antes de caer el domingo en La Albuera. “Siempre estábamos arriba, pero no conseguíamos engancharnos a los cuatro primeros puestos. El equipo ha intentando plasmar fuera lo que ha hecho en casa. Lo único que cambia es el resultado”. El delantero supuso un suministro permanente de goles al CD La Granja que, sin su aportación, apenas ha marcado 30 tantos en 36 partidos. “Su falta de gol no es ni por calidad ni por jugadores. El delantero va por rachas, siempre hay un momento en el que no confías en ti porque ves que tu trabajo es bueno y la pelota no entra. Te genera ansiedad y nerviosismo porque ves que estás muchas jornadas sin marcar y te valoran por eso”.
El delantero gimnástico prefiere dejar a un lado el factor emocional. “Cuando estás jugando, no hay amigos. No dejan de ser rivales durante 90 minutos”. Pluma recuerda el valor de lo humano sobre lo deportivo. “Aunque nos pueden hundir, sé que a ellos les dolería, hay mucha amistad y muchos han jugado aquí, pero esto es una temporada muy larga y si bajamos no será porque nos gane la Segoviana. Esto es fútbol, no habrá ningún rencor”. Para ellos, cualquier resultado tendrá un pero. No existirá la felicidad completa.
Los mejores recuerdos sobre el césped.- Seguramente porque Ricar apenas lleva unos meses de azulgrana, pero los mejores recuerdos de ambos están en El Hospital. “Siempre solía ganar la Segoviana, pero me quedo con las pocas victorias que hemos conseguido ganar. En casa, porque allí nos han ganado sobradamente”, recuerda alguien tan exigente como Pluma, que encuentra la belleza en la constancia. “Siempre que he cumplido con mi trabajo me voy contento. Hacerlo bien defendiendo a grandes delanteros como Agustín o Mariano es bonito”.
Ricar recuerda con alegría la victoria por 2-0 hace dos años, cuando La Granja discutía la zona noble de la categoría: “Mantener la puerta a cero ante el equipo que tenía la Segoviana entonces… Y encima con dos goles, de Quique y César Bravo”. El punta destaca su motivación actual. “Para mí, el aliciente de este derbi es poder jugar una fase de ascenso, es el premio a todo el año y no pude jugarlo en Ávila porque estaba lesionado. Afortunamente, ha tenido la suerte de pelearlo con los dos, Segoviana y La Granja”.
