En el regreso a casa, el CD La Granja ya sabía sus cálculos: para salir del descenso deberán ganar sus dos últimos partidos, ante Segoviana y Cristo Atlético. Fue una jornada poco agradecida con los granjeños, que trabajaron con tesón en el campo de la Arandina hasta que las piernas dijeron basta. Los burgaleses se proclamaron campeones del grupo tras un gol de David Terleira a la hora de partido que condenó los apuros de los visitantes, que viajaron con 13 jugadores, para tapar las fallas en el centro del campo sin el alivio de las sustituciones.
Hasta entonces, respondió con nota La Granja, tapando la ofensiva rival por los costados y limitándoles al juego desde saques de esquina. Yiyo tuvo que esforzarse por desviar al larguero un remate de Sergio, pero los segovianos tuvieron la opción de adelantarse al filo del descanso en un mano a mano de Mario, que se escoró hacia la derecha y disparó contra el lateral de la red. Poco antes, en una jugada bien elaborada, Santi le sirvió un buen balón a Iván Yubero en área chica que acabó cortando la defensa.
Cuando Terleira abrió el marcador batiendo a Yiyo en un mano a mano, La Granja perdió enteros. La Arandina aprovechó el hueco en la conducción para repetir la fórmula, buscando la espalda de los centrales, y pudo cerrar la cuenta. Tuvo aún un último aliento el cuadro visitante, que rozó el empate en un envío lateral de Yeristh que dejó pasar entre las piernas Iván Yubero para que Adrián, libre en el segundo palo, fallara al embocarla.
“Cuando te falla el físico, jugando jueves y domingo con 11 y 12 jugadores, se nota. Hay que pensar en la Segoviana, que también se ha metido en un lío y estará ansiosa”, explicó el técnico, David Samaniego. Con la salvación de nuevo a cuatro puntos, deberán afrontar su primer match ball ante sus íntimos vecinos.