Con el desenlace a la vuelta de la esquina, el Segovia Futsal tiene la oportunidad de definir una temporada ya archivada en la estantería de los buenos recuerdos. Si algo enseña el deporte es que los escalones finales de cualquier evolución representan un esfuerzo titánico. La progresión del cuadro segoviano es encomiable, no solo en la matemática (24 puntos de los últimos 30 en juego), sino en lo anímico. El tono colectivo y su buena respuesta a la hora de corregir los errores de las primeras citas avalan sus opciones en las últimas cinco jornadas, que arrancan hoy con la visita del Hércules San Vicente, cuarto por la cola, al Pedro Delgado (18:00). Si el equipo ha ascendido con la ligereza de no ser candidato, ahora debe lidiar con la responsabilidad tener un puesto de playoff a su nombre ante un equipo sin la gravedad de las exigencias clasificatorias.
“Es un rival difícil, competitivo, con mucha intensidad y que lucha todos los balones”, subraya Diego Gacimartín, que destaca individualidades como Isaac o Juanito y la buena mentalidad del cuadro alicantino: “Basa mucho su potencial en esa agresividad. Eso nos exige estar muy concentrados, mantener nuestro gen de luchar por cada balón, de darlo todo los 40 minutos, para ganar”.
Un fortín para sumar Tras un inicio titubeante, el Segovia Futsal ha hecho del Pedro Delgado un fortín. Los últimos cinco partidos celebrados en la pista segoviana han acabado en triunfo local. “En casa, el objetivo es ser fieles a nuestra idea de juego”, incide Gacimartín. El cuadro alicantino ganó en casa sus dos últimos compromisos ante Zamora y O Parrulo, sus rivales para liderar la zona baja, pero ha perdido sus tres últimos partidos a domicilio, cayendo el pasado sábado por un peleado 1-0 ante Brihuega, cuarto clasificado. Su única victoria fuera de Alicante fue en Villena ante el Salinas, que aún no ha puntuado.
Su derrota en Cartagena hace tres semanas (7-1) es la excepción a una constante de actuaciones trabajadas. “Siempre ha tenido marcadores muy ajustados. Es un caso parecido a O Parrulo, pero tiene una intensidad defensiva importante. Tenemos que estar concentrados para no perder balones en elaboración”, destaca el técnico segoviano, que no prevé un partido cerrado como en las visitas a Zamora o Ferrol. “En momentos puntuales quizás se cierre, pero defiende más en media cancha y sube la presión cuando ve una posibilidad de robar. No espero un partido con una defensa cerrada”.
El técnico del Hércules, Jordi Duran, confirma la previsión: “Con nuestras deficiencias, somos un equipo alegre. No por estar en la zona baja nos encerramos y renunciamos al ataque. Nos gusta recuperar cuanto antes, ha sido el estilo que hemos mantenido todo el año, y ahora que no tenemos presión por el descenso no lo vamos a cambiar”. Sin el incentivo de jugar ante su público, el preparador afronta el partido como un premio: “Yo les digo a los chavales que estamos para disfrutar del tiempo que queda. La presión la tiene Segovia, y para nosotros es un orgullo jugar en una pista así y ante un rival tan histórico”.
Duran cuenta con la baja segura de Agus, que sufre una rotura en el gemelo. Víctor e Isaac, tocados durante las últimas semanas, Peloncha, con un problema bucal, y Pipi, que tiene una contractura, viajarán a Segovia. “Todo dependerá de cómo vayan en el calentamiento. La profundidad de las rotaciones es muy importante para mantener el nivel durante los 40 minutos”. El Segovia Futsal cuenta con las bajas de Álex Fuentes y Javi Antona y las dudas de Mordi, que sufre una artritis traumática, y Buitre, con un esguince de tobillo, aunque está previsto que jueguen. Gacimartín ha convocado a Víctor Fernández y Víctor Santos, del filial.
El cuadro alicantino ya derrotó a los de Gacimartín en la primera vuelta (3-2). El técnico del Hércules alaba el buen trabajo de su rival: “Junto a Antequera, son la revelación. Los chavales y Diego han hecho un buen trabajo, se lo han creído, la pelotita ha entrado y están en una posición privilegiada”. Mirando ya desde arriba, el primero de esos cinco escalones tan duros parte de convertir un choque previsible en un ejercicio matemático.