El Viveros Herol Nava ha ido conociendo nuevos rivales cada semana, algunos auténticos históricos como el Bidasoa, en un año de descubrimiento, pero hoy deberá enfrentarse a un viejo conocido. El Balonmano La Roca eliminó a los naveros en la fase de ascenso de 2012 cuando, a falta de ocho segundos, el marcador registraba un empate que les valía a ambos para seguir adelante. Los catalanes marcaron y, ya este curso, volvieron a ganar a Nava en la primera vuelta (25-24). En un escenario imprevisto hace tres años, Nava tiene en su poder un puesto para el play off de ascenso a Asobal a tres jornadas para el final, en un triple empate con Bidasoa y Alcobendas. De los tres, sobra uno, y el cuadro segoviano terminará el curso visitando al cuarto y recibiendo al segundo, un reto mayúsculo para el que la victoria esta tarde (18:30) en la visita de su viejo verdugo se torna un colchón decisivo.
La Roca tiene poco que ver con el cuadro de la primera vuelta sin la presencia de Álvaro Ferrer, que ahora milita en Asobal con el Balonmano Aragón. A falta de seis puntos para jugar, su undécimo puesto, con cuatro puntos de ventaja con la zona de descenso, suena a tranquilizador para un conjunto cuyo punto fuerte es buscar el caos. “Siempre es complicado jugar contra un equipo tan dinámico. Basan su juego en la libertad y en la creatividad de sus jugadores”. Ese componente imprevisible supone una amenaza añadida. “Te obliga a tener un nivel de concentración muy alto”.
Simón, entre algodones
Sin jugadores especialmente altos, La Roca necesita contrarrestar la falta de centímetros con una defensa agresiva, ya sea en 5:1 o en 6:0. “Serán muy dinámicos, intentando provocar errores. Jugando fuera de casa espero una defensa más abierta para buscar un rendimiento mayor”, analiza el técnico del cuadro navero, Álvaro Senovilla.
Simón García, baja el pasado sábado en Barakaldo por molestias en el hombro, ha evolucionado favorablemente durante la semana y, “con precaución”, pero Senovilla espera que su puntal defensivo tome parte en el juego. Con las molestias habituales del final de temporada, el técnico se muestra satisfecho por el rendimiento de los entrenamientos. “Estamos aguantando bien físicamente y las sesiones están siendo realmente buenas”
La presión, de inquietud a motivación
La exigencia de los puntos plantea un entorno muy diferente para ambos equipos. Salvados de facto, los catalanes llegan con una obligación en principio más ligera. “Los equipos con poca presión son peligrosos. Hay que afrontar el partido con mucha concentración, intentando seguir con la línea de juego que nos ha permitido estar seis jornadas sin perder”, recalca el técnico.
Si Nava ha sacado rendimiento del calendario en las últimas semanas, la exigencia del tramo final le hace desear un pinchazo de sus rivales. Tanto Alcobendas como Bidasoa visitan Palma del Río, un candidato que se vino abajo al comenzar la segunda vuelta. Además, el cuadro madrileño recibirá a dos jornadas para el final a Teucro, que llegaría ascendido si vence al Barça B. Senovilla quiere convertir la importancia del partido en un acicate. “Tenemos que estar más concentrados, sacar más rendimiento, porque nos jugamos puntos muy importantes para un objetivo como jugar un play off”.
Nava acoge un partido entre un equipo portentoso en casa y un visitante que solo ha ganado un partido a domicilio, en Torrelavega. El factor cancha debe prevalecer, pero el técnico va a las pequeñas cosas. “Es estar acertado de cara a puerta y generar situaciones que nos hagan estar cómodos, basándonos sobre todo en nuestro buen rendimiento en defensa”. Senovilla pone el énfasis en la dificultad de la categoría, independientemente del rival. “Son dos puntos tan importantes como los demás. Aunque juguemos contra gente de abajo, estamos viendo que es complicado sacar los puntos y este partido no creo que sea diferente”.
