El pintor segoviano Mariano Carabias llega a la capital después de seis años para exponer, desde el 4 de septiembre y hasta el 2 de octubre en el Colegio Oficial de Arquitectos, una pequeña parte de su obra pictórica bajo el inquietante título ‘Tocar el humo’.
Han pasado seis años desde que hizo su última exposición en Segovia, ¿a qué se ha dedicado durante todo este tiempo?
He seguido con la pintura y desarrollando murales cerámicos y otro tipo de materiales independientemente de esta exposición, en la cual se recopila el trabajo pictórico de los tres últimos años aproximadamente.
¿Sus cuadros guardan algún secreto, algo que sólo unos pocos pueden entender?
Realmente, eso habría que preguntárselo a la gente porque uno hace las cosas intentando que se le entienda, pero siempre hay un cierto interés en que no sea por mi parte una respuesta muy evidente, sino que haya cierto misterio y que la gente se inquiete o se pregunte algo sobre el sentido de las cosas, no dárselo todo resuelto. En definitiva, que la persona saque su propia conclusión. En ese sentido, se trata de una pintura abierta; creo que introduzco unas claves de interpretación y luego cada uno saca las suyas propias, sus respuestas.
¿Qué quiere transmitir con la exposición ‘Tocar el humo’?
El título guarda un poco el sentido de dos cosas opuestas: por un lado, el acto de tocar que es algo muy sensorial y, por otro, el humo, que no pesa pero que existe aunque aparentemente es intocable. Y en esa paradoja está la explicación de la pintura. Quizás es un acercamiento a cosas que no son tan evidentes o a situaciones un poco misteriosas. En la exposición aparecen cuadros mitológicos, incluso simbólicos, y otros en los que la temática es más bien bíblica. La Biblia es muy enigmática, porque te lees cualquier fragmento y hay una respuesta muy evidente pero también oculta y por eso cada uno sacará su propia conclusión de cada texto que lea. En ese sentido, la pintura también refleja eso: cierto misterio.
Dice que el núcleo de su obra lo constituye la pintura, pero que a partir de ella ha ido incorporando otros lenguajes fruto de la investigación con otros materiales y procesos. ¿Podría explicar en qué consiste ese proceso de investigación?
Sobre todo he investigado en el bajo relieve cerámico y en el vidrio grabado a chorro de arena. Del primero me interesa mucho cómo arroja o no unas sombras según venga la luz; y en el vidrio también es una respuesta al problema de la luz, porque es la transparencia de ese vidrio que está mateado con ciertas intensidades y eso refracta la luz de un modo u otro según tengas la iluminación de una forma o de otra.
El bajo relieve es igual, sólo que uno es por transparencia y otro por luz arrojada. No se descarta seguir investigando con otros materiales, porque son mundos con una problemática diferenciada y técnicamente difíciles.
¿En qué vertiente artística se encuentra más cómodo?
Cada una es muy bonita, pero creo que con la que más libre me encuentro es con la pintura porque no te condiciona tanto el mundo técnico y es más inmediata: das un brochazo y lo ves; das una pincelada y lo ves. A mí sí me satisface más esta vertiente.
En su página web explica que siempre ha estado muy interesado en la vertiente expresiva y simbólica del diseño porque los objetos pueden evocar todo un espectro de significados que van más allá de lo evidente. ¿Qué significado guardan los objetos que diseña?
Aquí es más bien una respuesta según sea un encargo de un cliente o una elaboración propia. Cada pieza tendrá su sentido; si me encargan un logotipo, tú le estás dando ya una carga simbólica a lo que hagas independientemente de lo que objetivamente te pida el cliente. En ese sentido, aunque quieras ser muy objetivo con el resultado final, siempre hay esa carga simbólica en el diseño; hay algo subjetivo también muy importante.
Ha realizado numerosas exposiciones de pintura, tanto individuales como colectivas, en diferentes ciudades de España. ¿Cuál de estas ciudades diría que entendió mejor su mensaje?
No podría decirte una en concreto. He expuesto en ciudades como Madrid, en Barcelona, en Zaragoza; hice una exposición colectiva en Sevilla y Valencia, y luego en Segovia, que es donde más he expuesto. Quizás en esta última, mi ciudad, siempre es donde tienes un núcleo de más conocidos y es aquí donde te llegan más comentarios. Pero quizás es sólo por eso. No tengo la sensación de haber sido reconocido más o menos en un sitio concreto. Si tuviera que elegir una ciudad en donde más arropado me he sentido, está claro, en mi ciudad, en Segovia.
¿Se ha planteado dar a conocer su obra en el extranjero?
Estaría muy bien, pero de momento no se ha hecho. Tampoco lo he pretendido ni ha llegado ninguna propuesta. Aunque si viniera, estaría encantado. Podría ser muy interesante.
Para terminar, ¿qué espera de esta exposición?
Simplemente una cosa: que venga mucha gente a verla y que cada cual se lleve sus emociones sin demasiada introducción por mi parte de ningún tipo porque la pintura debe ser muy libre, al igual que la interpretación. Entiendo que la pintura necesita libertad de observación, de movimientos y de interpretación por parte de cada persona y rehuyo de introducciones a priori de ningún tipo porque condicionan. Es como cuando vas a ver una película y te cuentan antes el argumento y lees las críticas al respecto. Eso, inevitablemente, te predispone. Las personas deben ser cada vez más libres para sacar sus propias conclusiones.
