El secretario general del PSOE en Castilla y León, Óscar López, aseguró ayer que su «único objetivo» es ganar las elecciones autonómicas del próximo año para provocar «un cambio político» que haga que la Comunidad «deje de ser tierra de emigrantes y comience a ser un polo de atracción, no sólo turístico, patrimonial o gastronómico, sino también industrial, empresarial, emprendedor, energético, de calidad de vida y de bienestar social».
En el discurso de apertura del Comité Autonómico del partido, López se comprometió a demostrar de aquí a los comicios que los socialistas tienen «ambición e ilusión» para gobernar en la región y que poseen «un proyecto colectivo» para «no perder ni una sola oportunidad más» y «recuperar la confianza en el futuro de Castilla y León». Asimismo, se marcó como meta ampliar el número de ayuntamientos y diputaciones gobernados por socialistas.
El dirigente del PSOE desgranó las prioridades de su proyecto, entre ellas la modernización de la economía; la ordenación del territorio para frenar la despoblación; la defensa de la industria, y el impulso a las energías renovables y la defensa del carbón, rechazando una prórroga de la Garoña y la instalación del almacén de residuos nucleares (ATC) en la Comunidad.
Carbón
En este ámbito, aseguró que «una Europa gobernada por la derecha quiere acabar» con el carbón regional «con la complicidad de Rajoy y los suyos, y el silencio cómplice de Herrera», y volvió a «exigir» al Gobierno central que apueste por este sector frente a «una decisión injusta de la Comisión Europea».
Por otra parte, López apostó por que la Comunidad tenga «las mejores infraestructuras» y se comprometió a seguir trabajando para que todas las capitales de provincia cuenten con alta velocidad «tan pronto como sea posible» y para mejorar las autovías.
Gobierno estancado
El secretario regional del PSOE reiteró que el Gobierno de Herrera está «paralizado, estancado, falto de ilusión y de ambición», una opinión que consideró que comparten los castellanos y leoneses, como demuestra el último Barómetro del CIS, que refleja que es «el presidente peor valorado».
Por todo esto, animó a los socialistas a «rebelarse contra la resignación» y pidió a los ciudadanos «una oportunidad al cambio».
