El consejo de administración de Caja Segovia rechazó ayer su entrada en Banca Cívica, el Sistema Institucional de Protección (SIP) en el que participan actualmente Caja Burgos, Caja Navarra y Caja Canarias, por considerar que limita su capacidad de expansión y de actuación en territorios donde tiene una notable implantación, como Valladolid o Madrid. Tras una intensa reunión de más de tres horas y media, los representantes del consejo acordaron, por mayoría, rechazar las condiciones en que se planteó la propuesta de integrarse en la nueva entidad bancaria.
Para Caja Segovia, una vez estudiada y analizar la propuesta “unilateral, vinculante e improrrogable” para que Caja Segovia se adhiriera al SIP de Banca Cívica, se decidió “desestimar la propuesta por entender que los parámetros básicos de la misma lesionan intereses fundamentales de Caja Segovia y de los territorios en los que realiza su actividad”. Además de la limitación territorial no fijaba la cuota de participación en la futura entidad naciente.
En un comunicado, Caja Segovia aprovechó para desear “la mejor suerte y ventura al proyecto Banca Cívica”, a la vez que recuerda que faculta al presidente, Atilano Soto, y al director general, “para que lleven a cabo cuantos contactos y negociaciones fueran precisos y necesarios en orden a iniciar un proceso de integración de Caja Segovia de forma inmediata”.
Aunque no es oficial el resultado de la votación, se supo que de los 17 consejeros, doce votaron en contra, tres se abstuvieron y dos se mostraron a favor de la integración en Banca Cívica. Este protocolo de integración negociado por los directores generales de las entidades Caja Segovia y Caja Ávila con los responsables del Grupo Banca Cívica en el que se especificaba un reparto de los ámbitos de actuación fueron considerados negativos para los intereses de la caja segoviana, como también lo hizo la abulense.
La primera en expresar su rechazo fue Caja Segovia, que terminó su consejo de administración sobre las nueve de la noche. Media hora más tarde concluyó el de Caja Ávila. Y ambas justificaron su rechazo a Banca Cívica en similares términos.
Nuevas alianzas
El presidente de Caja Segovia, Atilano Soto, anunció tras el consejo de administración en el que se rechazó el documento vinculante propuesto para entrar en Banca Cívica, el inicio de nuevas negociaciones «a partir de mañana» para conseguir nuevas alianzas. En este sentido, Soto aseguró que el proyecto de Banca Cívica «no ha fraguado», y destacó que en el Consejo de Administración hubo una amplia mayoría con un mismo parecer, «donde han entendido que se lesionaban los intereses fundamentales de tipo básico en cuanto a expansión económica y territorial».
El presidente segoviano manifestó su deseo de que en el menor tiempo posible se pueda lograr un nuevo acuerdo de fusión o integración, «en el que comenzaremos a trabajar mañana mismo», dijo. A la vez cabe recordar que ya habían existido conversaciones en este sentido, como con Caja Madrid, una apuesta que podría recuperarse y en la que también se uniría Caja Ávila. Así, retoma fuerza la anterior propuesta de formar parte de la macroentidad en la que participan Caja Madrid, o bien otros SIP con Caja Rioja, Caja Insular Canaria y Caja Layetana.
Por su parte el alcalde de Segovia y también consejero, Pedro Arahuetes, destacó la “independencia” con la que votaron los miembros del consejo. Al término de la reunión extraordinaria del consejo de administración, Arahuetes afirmó que lo que más le había gustado de la reunión fue “que todos hemos votado con libertad e independencia”. “No hemos acatado ninguna imposición, ni presión ni amenaza, sino lo que cada cual ha visto oportuno”, añadió.