No hay nada más agradable en las noches de verano, después de un día de intenso calor, que salir a una terraza a compartir un refresco o una cerveza con los amigos. Y si el trago puede ir acompañado de música, mejor que mejor. Esto mismo debieron pensar los organizadores de Vete al fresco, un festival que en su segunda edición ofrece, desde el pasado 10 de julio y hasta finales del mes de septiembre, 90 actuaciones en directo para amenizar las veladas estivales.
Canción de autor, sesiones abiertas de piano, jazz, blues, rock o flamenco. La oferta es variada y para todos los gustos, además de gratuita, pues no existe ningún tipo de sobreprecio sobre los productos consumidos. Dieciocho son los establecimientos hosteleros segovianos que colaboran con esta iniciativa, tres más que el año pasado, lo que corrobora su éxito.
Uno de los objetivos que persigue Vete al fresco, tal y como se declaró desde el Ayuntamiento de la capital, es apoyar a los músicos segovianos, ya que la mayoría de las actuaciones corren a cargo de artistas nacidos o vinculados con nuestra provincia. Fernando Hidalgo, miembro del grupo De Cerca, uno de los invitados al festival, aplaude la iniciativa y sostiene que «es una forma de promocionar a los grupos que hasta ahora cantaban sólo en sus casas»
Pero para que este festival tenga éxito es imprescindible un requisito: el buen tiempo. Precisamente fue éste el que brilló por su ausencia el pasado viernes, cuando el mercurio de la capital descendió a límites más propios de la época otoñal. Esta circunstancia, que transformó el fresco en frío, deslució mucho la noche musical y no fueron demasiados los atrevidos segovianos que se animaron a sentarse al aire libre. No obstante, el espectáculo debía continuar y el grupo De Cerca acudió a la terraza del Bar Aqqueducto para tocar sus guitarras y bandurrias ante el escaso público. «No podemos defraudar a la gente que ha venido a vernos», afirma Hidalgo. «Aunque sea poca». Pero no todos fueron tan valientes y algunos, como el Mesón Cándido, optaron por suspender sus actuaciones. «Si no hay nadie en la terraza no hay nada que hacer», se justificaba la recepcionista del mesón.
El panorama no pudo ser más diferente el sábado, a pesar de que la noche aún invitaba a ponerse la chaqueta. El público esta vez sí que respondió tomando una copa al son de la música en directo, todo un lujo en los tiempos que corren. «Lo de ayer fue una excepción, normalmente está todo lleno como hoy, y más en la noche del sábado», afirma una camarera de uno de los locales adheridos a la iniciativa.
Si nada lo impide, lo que resta de verano en la capital se asemejará más a este segundo caso, con lo que se podrá disfrutar de esta iniciativa en toda su plenitud. Grupos de lo más variopinto y sus notas musicales inundarán las noches de Segovia.
