A la crisis no le amarga un dulce. Los pasteleros segovianos afrontan la recesión manteniendo los precios e incrementando las horas de trabajo en los hornos para ofrecer al público pasteles y dulces con los que intentar hacer más llevadera la dificil situación económica, y ayer hicieron un breve alto en el camino para reunirse en torno al XXIII Día de la Pastelería.
Una misa en la parroquia de San Millán, tras la que los pasteleros ofrecieron una degustación de sus productos, y una cena de hermandad en el Hotel Santana fueron las actividades programadas para esta jornada cuya finalidad es “reunir a los profesionales del sector en una jornada alejada del trabajo para participar en una fiesta común”, según explicó el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios Pasteleros, Jesús Manso.
El presidente aseguró que la crisis “nos afecta a todos, y también a las pastelerías, donde hemos notado que clientes que venían dos o tres veces en semana ahora sólo vienen una, y en lugar de llevarse un kilo, se llevan tres cuartos”. Pese a ello, indicó que en épocas de dificultad, el consumo de dulces “mejora el estado de ánimo, lo cual le hace especialmente recomendable”.
En el plano profesional, Manso lamentó el escaso nivel de asociacionismo existente en este sector, que se mantiene en 21 asociados, y ha asegurado que las estrategias para afrontar este periodo sebasan especificamente en “aumentar el trabajo, mantener los precios y mejorar la publicidad de nuestros productos”.