La selección española de balonmano se quedó ayer sin billete para la final del campeonato de Europa tras perder ante Francia en la primera semifinal del torneo, un partido que decidió la vieja versión de los ‘bleus’, representada por Abalo, y también la nueva, en manos de su portero Cyril Dumoulin.
Otra vez ‘Les Experts’. El ‘ogro’ patrio apartó del camino al equipo español, que supo reponerse al mal inicio, pero terminó por ceder ante la vigente campeona olímpica, que parece tenerle tomada la medida. El conjunto de Claude Onesta impidió a los ‘Hispanos’ optar a su primer título continental, algo que se le resiste al combinado nacional.
Tercera en el Mundial de Suecia (2011), cuarta en el Europeo de Serbia (2012) y oro en el Mundial de ‘casa’ del año pasado, España tendrá que conformarse por luchar por salir mañana en la foto con la medalla de bronce colgada al cuello.
El pésimo comienzo no fue un lastre para el bloque de Cadenas, cuya reacción pasó por las manos de un sobresaliente Joan Cañellas, que marcó cuatro goles de manera consecutiva, para dejar el 12-14 al descanso, un resultado impensable al inicio por el buen hacer de la campeona olímpica, pero, sobre todo, por las sensaciones dejadas por Francia al haber dejado escapar una suculenta renta que podría haber sido casi definitiva.
Sin embargo, la segunda mitad comenzó de igual manera que la primera. El cortocircuito de España fue más que evidente y ni tan siquiera una doble superioridad le dio licencia para ampliar su renta, todo lo contrario.
El conjunto galo comenzó entonces a encontrar su juego, y, pese a los intentos por evitar la derrota, la selección patria se quedó sin la posibilidad de repetir suerte en la final tras su título mundial de 2013. En esta ocasión deberá luchar por la medalla de bronce, algo que ya consiguió hace 13 años, justo después de ganar a Francia por última vez en un duelo directo.
