Fiel como pocos a su estilo, el Segovia Futsal ha convertido su dinamismo ofensivo en un factor diferencial, incluso transgresor, en una categoría en la que la falta de recursos aconseja sellar las compuertas. Aunque muchos equipos acogen la filosofía del hermetismo defensivo y del contragolpe, ninguno lo ejecuta como Brihuega. El equipo alcarreño, que recibe a las 19.00 a los de Diego Gacimartín, alterna la solidez de las trincheras con la puntería del francotirador. Su letal contragolpe les hace exhibir un rendimiento a domicilio superior a los números de cualquier equipo como local. Aunque la medicina que aplican a los rivales se convierte en antídoto cuando juegan en su feudo, donde tan solo han ganado cuatro de los 11 partidos disputados, el cuadro segoviano tiene el reto de descifrar a un rival con pocas fallas y que no acostumbra a indultar errores.
Gacimartín destaca el potencial defensivo de Brihuega, cuarto clasificado, y su experiencia. “Tiene jugadores que han pasado por todas las categorías del fútbol sala. Aunque deje la iniciativa, es realmente difícil de ganar porque maneja muy bien los tiempos”. Habituados a esa exigencia, la paciencia resulta un factor clave ante un equipo experto en trasladar la ansiedad a sus rivales. Sabemos muy bien a qué nos vamos a enfrentar y lo que nos interesará hacer en cada momento”, resuelve Gacimartín, confiado en el buen momento de una plantilla que ha ganado 8 de sus últimos 11 partidos.
El coste de remontar
El Segovia Futsal volverá a viajar sin Álex Fuentes, operado la semana pasada, ni Javi Antona, que sigue recuperándose de su pubalgia. Sí lo harán Mordi, con una artritis que arrastra desde hace tres semanas, y Buitre, que sintió un pinchazo el miércoles. El técnico prevé un partido “que no se romperá hasta el final”, aunque da valor a la iniciativa: “Si nos ponemos por delante la cosa cambiará porque tendrán que exponer un poco más, y no es lo que les gusta”.
El técnico de Brihuega, Rubén Barrios, destaca la gestión de marcadores incómodos como punto clave en la mejoría de su plantilla, que tan solo suma una derrota en los últimos 10 partidos: “Al principio caíamos en casa sin competir. Cuando el equipo se veía por debajo perdía la identidad de juego. Nos generaba ansiedad, pero hemos trabajado para que la plantilla juegue como un colectivo independientemente del marcador”.
En la gestión anímica, los años son factor decisivo: “La experiencia en la toma de decisiones te permite controlar el miedo a perder y separar la identidad del juego del marcador”, explica Barrios, preparado para medirse a un Segovia Futsal “que vendrá de cara” y generará ocasiones. “Llegan en un punto óptimo y son jugadores desequilibrantes, así que las ayudas deben estar más cerca”.
¿Experiencia o físico?
El rodaje de Álvaro Párraga, un habitual de Primera con equipos como Carnicer Torrejón, es clave para Brihuega. El pívot agradece la semana de descanso por la Copa: “Yo estoy ya muy mayor [35 años], acabo antes si enumero las partes del cuerpo que no me duelen”. El pívot pone en valor el orden defensivo ante un rival joven: “Ya no tengo la capacidad física de antes y trato de suplirlo con colocación. Segovia llega muy bien físicamente. Con toda nuestra experiencia, será un partido muy difícil”.
Tras tres años en Brihuega, Párraga define el planteamiento táctico como “la tónica general” de la categoría: “Construir en el fútbol sala es mucho más difícil que destruir y contraatacar. Con la crisis, los jugadores tienen menos calidad que hace siete u ocho años”. El pívot destaca a Melilla y Segovia Futsal como “los que mejor juegan en estático”, una excepción: “La mayoría defiende a media cancha. Dicen que es nuestra forma de jugar, pero todos los equipos hacen lo mismo”. La base del conjunto, “defender, defender, defender, y luego correr”, se torna contraproducente en su feudo: “Cuando nos hacen el juego que solemos hacer fuera, también sufrimos”. Su fidelidad ofensiva obliga al Segovia Futsal a liberar de ese peso a Brihuega, un equipo se siente como en casa cuando no juega en casa. En juego, el play-off y la duda de si la división de los destructores premia a los valientes o les castiga por temerarios.