El pacto entre el presidente de la Generalitat, Artur Mas, el líder de ERC, Oriol Junqueras, y las entidades soberanistas para ir juntos a las elecciones del septiembre incluyó “proclamar la independencia” aunque el Estado utilice todos los mecanismos a su alcance para bloquear el proceso soberanista. “En el caso de que el Estado español, mediante decisiones político y/o jurídicas bloqueara el autogobierno de Catalunya, el Govern y el Parlament procederán a la proclamación de la independencia y a la aprobación de la Ley de transitoriedad jurídica”, rezaba el documento de los soberanistas, que hicieron público ayer tras el acto de presentación de la candidatura conjunta ‘Junts pel Sí’ (Juntos por el Sí).
En caso de victoria soberanista el 27-S, el pacto también recogió elaborar una Constitución catalana, cuyo referéndum posterior se entenderá como un aval definitivo de los ciudadanos a la independencia catalana, y se prevé celebrar unas “elecciones parlamentarias constituyentes” en un periodo máximo de 18 meses desde los comicios del 27 de septiembre.
Así, la cronología que propondrían los soberanistas para declarar la independencia si tuvieran la mayoría sería la siguiente: primero el Parlament recién constituido aprobará una “declaración solemne” en el que se proclamará el inicio del proceso de secesión. Después se abrirá un proceso de elaboración de una constitución catalana con dos fases: una primera de “participación ciudadana”, y una segunda en la que se procederá a la proclamación de la independencia que supondrá “la desconexión respecto al ordenamiento jurídico español vigente”.
Inmediatamente después de la proclamación, el Parlament aprobará una ley de transitoriedad jurídica que tendría que regular de manera provisional los elementos estructurales del nuevo Estado y garantizará “la aplicación del derecho autonómico catalán, el derecho español, del derecho de la UE y del derecho internacional”. La fase final del proceso serán las elecciones constituyentes en un período máximo de 18 meses desde el 27-S, y “el proceso de creación del nuevo Estado independiente culminará con la aprobación de la Constitución por referéndum en este caso”.
El documento también contemplaría que este proceso se hará con un “gobierno de concentración” en la Generalitat que estará formado, al menos, por representantes de CDC y ERC. El documento dejó en el aire dos incógnitas: qué es lo que los soberanistas considerarían por ganar por mayoría el 27-S, si en porcentaje de votos al Parlament, o si en la mayoría de escaños . El documento pactado también recogió 12 “prioridades sociales” del eventual nuevo Estado catalán.
