El Unami consiguió en la tarde del sábado una nueva victoria por 3-0 en La Albuera, donde recibió a un rival complicado como es el Briviesca.
El combinado burgalés saltó al campo con la clara intención de defender en su propio campo, para intentar salir a la contra. Por su parte el Unami controlaba la pelota en los primeros compases, pero faltaba mucha fluidez en el centro del campo y en el trabajo sin balón.
El primer cuarto de hora transcurrió sin mayores sobresaltos en las porterías, aunque al Unami le costaba mucho salir jugando desde atrás y el Briviesca avisó con un par de acercamientos al área de Yiyo.
Sin embargo en el minuto 27 el conjunto local aprovechaba uno de sus primeros acercamientos con peligro al área rival, en el que Morales cedía dentro del área un centro que le llegaba desde la izquierda, para la llegada desde la frontal de Otero que remataba raso y fuerte, en un disparo que llegó a tocar el meta del Briviesca, Alonso, pero que no pudo desviar completamente.
El Briviesca trató de reaccionar tras este gol y Espinosa a punto estuvo de poner la igualada prácticamente en la siguiente jugada, en la que Yiyo salvó un mano a mano frente al delantero del conjunto burgalés.
El árbitro también tuvo su parte de protagonismo durante el duelo y mostró dudas en algunas de sus intervenciones que acabaron por provocar que ambos equipos se le echaran encima casi en cada decisión tomada. En el minuto 36 llegaría la jugada que marcó el partido.
Morales se plantaba solo frente al portero del Briviesca y con un recorte regateaba al mismo, pero éste le hacía la zancadilla y el jugador iba al suelo. La entrada fue fuera del área, pero el colegiado decidió pitar penalti y mostrar cartulina amarilla al meta, pero ante las protestas de los visitantes consultó al linier que le indicó que la falta había sido fuera del área. Otero, que ya había colocado el balón en el punto de penalti, rectificó la posición del mismo a la frontal del área. Y ejecutó el golpeo a la perfección, por la escuadra derecha, por encima de la barrera y donde no podía llegar Alonso.
Este segundo tanto supuso un golpe muy duro para el Briviesca, que llegaba a Segovia con los objetivos cumplidos y sin nada que perder.
La segunda parte comenzó muy fría, con un ritmo lento y un juego muy parado, por las continuas faltas y protestas de ambos equipos, que parecían más preocupados en señalar las carencias del árbitro que en jugar al fútbol. En el 57 Seta se quedaba solo ante Alonso, pero disparaba al muñeco y desperdiciaba la ocasión. El Briviesca contestaba a esta ocasión en el 60, pero el disparo de Espinosa fue repelido de nuevo por Yiyo.
En el minuto 74 comenzó a arreciar con fuerza la lluvia sobre la Albuera, chaparrón que duró dos minutos, pero que coincidió con la puntilla del Unami. Jiménez, que había sustituido a Judi pocos minutos antes, subía a rematar un córner y se metía, libre de marca, al segundo palo, donde aprovechaba su altura para rematar de cabeza y hacer el tercer gol, dejando los tres puntos prácticamente atados para el conjunto que dirige Tito Domingo.
Tras este gol solo quedó tiempo para que ambos equipos siguiesen protestando cada acción al árbitro y para que el lateral del Unami, Álex, y el delantero del Briviesca, Espinosa, se enzarzasen en una disputa por un balón dividido en el centro del campo, que acabó con amarilla para ambos jugadores.
