La Comisión Europea admitió ayer que la nueva normativa de la Unión Europea (UE) sobre resolución de crisis bancarias -que está en fase de debate entre la Eurocámara y los Gobiernos- prevé la posibilidad de forzar a los grandes depositantes con más de 100.000 euros a asumir pérdidas, como ha ocurrido en el rescate de Chipre.
Si la tramitación sigue su curso habitual, la ley entraría en vigor en 2018 y será aplicable para todos los rescates que tengan lugar a partir de esa fecha, es decir, no tendrían carácter retroactivos para los que ya están en marcha.
Por ejemplo, si esa norma tuviera hoy luz verde, el rescate a las entidades financieras españolas se hubiera hecho de forma distinta y el Fondo Europeo hubiera aportado mucho menos de los 40.000 millones de la línea de crédito que aportó finalmente.
Los bancos hubiesen tenido que liquidar la cantidad específica habilitada para casos de crisis, después hubiesen pagado los accionistas (vía dilución de sus participaciones), a continuación los acreedores de deuda subordinada -como sí ha ocurrido- con preferentes, deuda híbrida etcétera. Y aquí vendría la novedad: con la nueva legislación europea, los bonistas senior hubiesen tenido que sufrir quitas y, si hiciera falta más dinero para costear la recapitalización, también hubieran sufrido pérdidas los ahorradores con más de 100.000 euros.
Sin embargo, el Ejecutivo comunitario sostuvo que el caso de Nicosia es «único» y no debe verse como «modelo perfecto», en un intento de salir al paso de la polémica provocada por las declaraciones del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, que el pasado martes declaró que la participación de los dueños de depósitos bancarios en el rescate de Chipre era un modelo para futuros programas de ayuda, aunque más tarde se retractó.
«No hay que decir que es un modelo perfecto o un plan que hay que reutilizar tal cual en el futuro. ¿Por qué? Porque no llegaremos de nuevo a esas circunstancias», señaló la portavoz de Servicios Financieros, Chantal Hughes.
No obstante, el objetivo de la UE sigue siendo, según apuntó Hughes, «llegar a una situación en la que los contribuyentes dejen de pagar por los errores cometidos por los bancos».
«En la propuesta de la Comisión, no se excluye que los depósitos por encima de 100.000 euros sean instrumentos elegibles para quitas. No se excluye, es una posibilidad», explicó Hughes. Pero resaltó que en ningún caso se recurrirá a las cuentas de menos de dicha cantidad.
La portavoz explicó que esta directiva, que todavía está sujeta a cambios durante la negociación, establecerá un orden claro y predefinido de quienes deben ser los primeros en asumir las pérdidas.
Por otro lado, el ministro chipriota de Finanzas, Michalis Sarris, calculó que la quita aplicada sobre los depósitos bancarios en el país por encima de 100.000 euros podría rondar el 40%, aunque el porcentaje definitivo aún no se ha decidido, según informó la cadena británica BBC 4.
«El porcentaje exacto aún debe decidirse, pero va a ser significativo. La gente con depósitos superiores a 100.000 euros deberá convertirlos en acciones de los bancos», indicó Sarris, quien, al ser preguntado si la quita podría llegar al 40%, admitió que «podría estar cerca».
Los bancos chipriotas permanecerán cerrados hasta mañana y el Gobierno ha establecido controles temporales sobre el movimiento de capitales con el objetivo de evitar una fuga masiva de dinero del país en cuanto los bancos vuelvan a abrir sus puertas.
Sarris aseguró también que la posible salida el país de la unión monetaria europea no fue una opción contemplada y se mostró convencido de que abandonar el euro hubiera sido «desafortunado».
«Sería por parte de Chipre una decisión desastrosa, política y económicamente», subrayó.
Por otra parte, el nerviosismo en los mercados a causa de los posibles efectos de la crisis de Nicosia y por las desafortunadas declaraciones antes mencionadas de Dijsselbloem, se mantuvo a lo largo de la jornada bursátil en toda Europa. Así, el Ibex 35 cedió un 1,84% y se situó en los 7.879 enteros.
Dimite el presidente del Bank of Cyprus.- Como protesta por la prevista quita a los ahorradores del Bank of Cyprus, su presidente, Andreas Artemi, presentó ayer la renuncia de su cargo, informó la radio estatal chipriota RIK.
Fuentes cercanas a la entidad financiera aseguran que Artemi que no estaba de acuerdo sobre todo el monto del gravamen obligatorio impuesto.
Antes, el ministro chipriota de Finanzas, Michalis Sarris, declaró a la cadena BBC que la tasa a los depósitos de más de 100.000 euros podría llegar al 40%. Hasta el momento se hablaba de un 30%. Poco después del anuncio de la dimisión de Artemi, cientos de empleados del Bank of Cyprus se reunieron ante la central en Nicosia para reclamar el rescate de la institución financiera y la dimisión del presidente del Banco Central del país, Panikos Demetriades, a quien culpan de sus problemas.
Muchos trabajadores creen que la tasa a los ahorradores de más de 100.000 euros es solo un primer paso que podría acabar con un desmantelamiento de la compañía financiera. El portavoz del Gobierno, Christos Styliandides, rechazó esos temores en declaraciones a los medios, asegurando que solo el segundo banco del país, el Laiki, se dividirá en una institución sana y un banco malo.
