El número de incendios activos en el Principado de Asturias al cierre de esta edición se situaba en 60, de los que 33 están controlados, informó el Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA)
El trabajo de extinción realizado y el cambio en las condiciones meteorológicas permitió reducir en más de un 50% el número de incendios. De los 143 fuegos activos que se contabilizaban por la mañana se redujeron a 60, los cuales no revisten especial gravedad ni amenazan viviendas u otro tipo de infraestructura.
Por su parte, en Cantabria aproximadamente una treintena de incendios forestales permanecían activos durante la tarde de ayer, principalmente en Cabuérniga, sin que ninguno fuese a más ,por lo que la situación está “estabilizada” y “más o menos controlada”, según el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que confía en que llueva “para que acabe esta pesadilla pronto”.
Cuestionado por los medios de comunicación, Revillareconoció que la aparición de incendios era algo “previsible” tras 15 o 20 días de viento sur que hicieron que todo este “seco” y que, al no llover, provocó que la hojarasca en los bosques se convierta en una “tea”.
“Yo no he usado este año ni la gabardina ni el abrigo”, recalcó el presidente cántabro, quien señaló que esa situación “no es normal” puesto que es ya Navidad y lo atribuyó al cambio climático.
“Entre los que pueden ser ocasionales pero la mayoría … sabemos que hay piromanos y que hay gente que tiene una mala práctica de pensar que quemando un bosque, se regenera el bosque y que luego hay pastos. Es un error”, lamentó Revilla.
Unos 140 efectivos de la Dirección General de Medio Natural, Servicio de Emergencias 112, Protección Civil, y Unidad Militar de Emergencias (UME) trabajan para evitar que los focos se reactiven, según comunicó el gobierno regional de Cantabria.
Mientras tanto, el incendio registrado este pasado sábado en el monte Igeldo de la capital guipuzcoana y que está ya sofocado, afectó a unas 200 hectáreas, “la mayoría de arbusto bajo” y no hay que lamentar “ni daños personales, ni materiales”. “Se ha quedado en un susto”, señaló el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia.
Según explicó, “ha sido un fuego bastante intenso” y, además, “complicado de controlar por la orografía del terreno y el intenso viento, muy cambiante”, y para cuya sofocación trabajaron bomberos de la ciudad y la provincia.
