Isabel la Católica defendió “más que nadie” los derechos de la mujer. El cronista de Turégano, Victoriano Borreguero, defendió ayer esa teoría en la conferencia que pronunció en el ‘aula de cultura Hontanar’, incluida en un ciclo sobre la Casa de Trastámara. El historiador puso especial énfasis en abordar las “lagunas” que, a su entender, ha tenido la serie de televisión ‘Isabel’, en especial la ausencia de un personaje a su juicio clave, el obispo de Segovia, Juan Arias Dávila.
Borreguero quiso recordar que Enrique IV desterró a Arias Dávila, y este se refugió en su Castillo de Turégano, desde el que conspiró “de forma constante” contra el rey, en apoyo de la opción de Isabel. El cronista de Turégano explicó que fue Arias Dávila quien falsificó la bula papal que consentía el matrimonio entre Isabel y Fernando —primos segundos—, finalmente casados en 1469.
Tras la muerte de Enrique IV, Isabel se proclamó reina, el 13 de diciembre de 1474, ante la iglesia de San Miguel de Segovia, dejando “en mal lugar” a su esposo, en ese momento ausente, que se contrarió al conocer el hecho. Sin embargo, después de su regreso, haciendo escala en Turégano, Isabel y Fernando firmaron el 15 de enero de 1475 la ‘Concordia de Segovia’, considerado por Borreguero “el documento más importante rubricado en Segovia a lo largo de su historia”. En virtud a ese acuerdo, que consagraba el ‘tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando’ se delimitaron las competencias de ambos monarcas en asuntos de gobierno. “Isabel —sostuvo Borreguero— fue una reina, no se limitó a ser la mujer de un rey”. En ese sentido, y tras “doblegar” la voluntad de Fernando, Isabel consiguió “romper con la historia anterior”. “Ella —añadió el conferenciante—luchó más que nadie por los derechos de la mujer, hasta entonces siempre subyugados a los de su marido”. Para acabar, Borreguero hizo referencia a otras reinas castellanas (Urraca I, Teresa, Berenguela, Blanca o Juana), asegurando que las dos mujeres más relevantes en la historia de Castilla fueron la reina doña Berenguela, nacida en Segovia, y la propia Isabel la Católica.
