Si el lector busca un resumen rápido del encuentro que ayer jugaron Viveros Herol Nava y Teucro, solo tiene que echar un vistazo al marcador cada cinco minutos para sacar su conclusión: El equipo gallego se puso por delante en los primeros minutos del partido, y supo gestionar su ventaja ante un oponente que quiso, pero no pudo.
Como resumen puede ser válido, porque esa fue la realidad del choque. Pero lo cierto fue que, sobre la cancha del frontón navero, hubo numerosos matices que pueden resultar interesantes para definir lo que fue un buen encuentro de balonmano en el que el conjunto de casa, apoyado por una afición incansable, no estuvo tan lejos de sorprender a un líder que mostró demasiados altibajos en su juego, y que tuvo que apoyarse en las intervenciones de su portero para mantener la ventaja que adquirió en unos primeros minutos de encuentro en los que (justo es reconocerlo) fue mejor que el Nava.
El equipo segoviano tardó en meterse en el partido, fallando sus dos primeros ataques, y viendo cómo su rival entraba con demasiada facilidad por los extremos, donde Moledo y Pumar comenzaban a darle muchos quebraderos de cabeza a David de Diego, que tardó nueve minutos en detener el primer lanzamiento de los visitantes, muy acertados en sus remates.
Cuando los de casa quisieron darse cuenta, el equipo gallego ya mandaba en el marcador, a pesar de que en el minuto 8 ya había sufrido la primera exclusión, y en el 9 la segunda. Sin embargo, de nuevo la gestión de las superioridades no fue la idónea, y un gol de Moledo que supuso el 5-9 obligó a Álvaro Senovilla a pedir un tiempo muerto para intentar aclarar los conceptos de sus jugadores.
Con Carlos Domínguez e Ismael Villagrán ocupando el centro de la defensa, parecía que el Viveros Herol Nava iba a ser capaz de ir cerrando la puerta a las acciones ofensivas de los gallegos, con Dani Hernández y David García empeñados en lanzar por el centro, en lugar de seguir percutiendo por los extremos. Pero en el ataque, Alberto Camino no lograba encontrar su sitio sobre la cancha, y con Amerigo leyendo perfectamente los lanzamientos de los naveros, el Teucro fue paulatinamente ampliando su renta, hasta llegar a un 13-18 que, viendo la actuación de unos y otros, parecía decisivo.
La roca es Nava
Pero, aunque en esta División de Honor Plata el BM La Roca tiene el nombre, quien verdaderamente es un auténtico mineral es el Viveros Herol Nava, que en lugar de irse del partido y dejar pasar los minutos minimizando los daños en la segunda parte, apostó por la ambición, y variando su juego de manera sustancial, con una defensa más agresiva, y un rápido ataque tras saque de centro, fue metiendo en problemas a su oponente, cuya entrada en juego tras el paso por los vestuarios no fue ni mucho menos la correcta.
Fue de nuevo Amerigo quien mantuvo a su equipo por delante en el marcador, con el equipo de casa jugando al límite, y sudando tinta china para conseguir restar un gol a la diferencia de cinco con la que los gallegos se habían marchado al descanso.
Un resbalón aquí, un lanzamiento al palo allá… al equipo de casa siempre le sucedía algo que le impedía recuperar la distancia en el electrónico cuando conseguía recuperar la pelota, algo que sucedió con relativa frecuencia en la segunda parte. Durante no pocos minutos de este segundo tiempo el Teucro se sujetó en el marcador gracias a tres protagonistas: Amerigo bajo los palos, Daniel Hernández solucionando varias inferioridades con lanzamientos convertidos en el límite del juego pasivo, y dos colegiados cuya actuación fue muy protestada por el técnico local.
Dani Hernández, decisivo
Con 19-22 tras un gol conseguido por Nico López tras un lanzamiento de espaldas que supuso la exclusión de Dani Hernández, el equipo de casa vivió su mejor ocasión para haberle complicado la vida al Teucro. Pero el líder de la Liga demostró su condición, y aunque la producción de sus extremos bajó muchísimos enteros después de que el Nava ajustara mucho mejor su defensa, encontró su tabla de salvación desde los nueve metros, hasta volver a alcanzar una renta de cuatro goles.
La afición navera no permitió que sus jugadores perdieran la fe en la remontada, jaleando cada acción defensiva como un gol, y celebrando los tantos como la final de un campeonato. Así, dos goles consecutivos de Carlos Villagrán apretaron el marcador hasta el 24-26 a siete minutos para el final. Pero el retorno a la cancha de Dani Hernández vino a coincidir con el lógico agotamiento de los jugadores segovianos, que aún llegaron a colocarse con 26-28 antes de que Gonzalo Carro volviera a poner una diferencia de tres tantos, que ya se convirtió en insalvable. Porque el Teucro ejerció de líder, pero el Viveros Herol Nava mostró al conjunto gallego las razones que le han llevado a ser uno de los conjuntos de referencia de la División de Honor Plata en el año de su debut en la categoría.