Muchas son las ocasiones en las que los profesionales sanitarios denuncian agresiones físicas o verbales por parte de los pacientes que acuden a los centros de salud. Pero más aún son las que no se denuncian, según los propios profesionales, tendencia que desde el Colegio de Médicos de Segovia pretenden cambiar.
El último suceso se ha conocido esta misma semana, cuando un enfermero que trabajó en el centro de salud de Sacramenia durante el pasado sábado y domingo encontró su coche destrozado por un bloque de cemento, hecho que puso en conocimiento de la Guardia Civil.
En relación a este acto, Enrique Guilabert, responsable del seguimiento de estas agresiones desde el Consejo Autonómico de Colegios de Médicos y presidente del Colegio de Médicos de Segovia, tacha el suceso de “deplorable” y agrega que “lo que intentamos los sanitarios con los pacientes es curarlos, aliviarlos, consolarlos y no es de recibo que haya personas cobardes que vayan a destrozar de esta manera nuestra labor”.
Para el presidente del Colegio de Médicos es “intolerable” el alto número de agresiones que tienen que sufrir los profesionales de la Sanidad, que asciende a 313 en toda Castilla y León entre enero y septiembre de este año, según los datos facilitados por la Consejería. De estos sucesos, 178 fueron en hospitales, 132 en centros de Atención Primaria y dos en las Gerencias de Salud de Área. En total, 391 trabajadores fueron agredidos en este periodo en toda la región.
En la provincia de Segovia, el número de agresiones registradas en los nueve primeros meses del año es de 24, con un total de 31 trabajadores afectados. Trece de los casos denunciados tuvieron lugar en el Hospital General, mientras que los once restantes se registraron en los centros de Atención Primaria.
Para intentar paliar este problema, protegiendo a los trabajadores más vulnerables a las agresiones, desde la Consejería de Sanidad se ha decidido poner en marcha la propuesta del Sindicato de Enfermería (Satse), que lleva tiempo pidiendo que en las placas identificativas de los profesionales de los servicios de Urgencias de Atención Especializada, de los servicios de Urgencias de Atención Primaria, de Psiquiatría y de las Unidades Medicalizadas de Emergencias, aparecezca solamente el nombre de pila del profesional y las iniciales de sus dos apellidos y no el nombre completo como ocurría hasta ahora.
Asimismo, la Sección de Agresiones del Observatorio Único de Castilla y León ha estudiado otros asuntos, como el borrador de un nuevo procedimiento de prevención y gestión de agresiones al personal de centros e instituciones sanitarias con el fin de ordenar todas las actuaciones llevadas a cabo desde 2008, así como actualizar los contenidos y adaptarlos a las nuevas situaciones y herramientas
—dichas modificaciones derivarán del nuevo programa informático Violencia en el Trabajo aprobado por la Dirección General de la Función Pública, en el que se integrará el actual Registro de Agresiones—.
Pero, además de estas medidas, es fundamental también que se denuncien todos los casos de agresiones. “Desde el Consejo animamos a los facultativos a que denuncien cualquier tipo de agresión, física o verbal, porque muchas veces los propios médicos no le damos importancia a una palabra o a un grito, y esto tiene que cambiar, tenemos que ser conscientes de que cualquier hecho que altere la normalidad de nuestro trabajo tiene que ser informado de inmediato, porque así es como podemos combatirla”, afirma Gilabert.
